En el país de las polladas y adhesiones, Itapúa sin dudas sería el departamento de las comilonas pro-salud. Los eventos culinarios que nacen a partir de la gran diversidad cultural en esta región la convierten en un atractivo público para los poblados, una fuente de ingresos para las instituciones públicas y una necesidad para mantener viva la red de salud.
En todos los 30 distritos de este vasto territorio, se organiza una actividad benéfica anual, al menos, para contribuir con gastos de los hospitales, Unidades de Salud Familiar y otros centros asistenciales de cada comunidad. Particularmente, creo que es un buen síntoma ver y reconocer a poblaciones activas en sus comunidades, pero no deja de ser una radiografía de la dolencia de este sistema que pretende centralizar el acceso a la salud en grandes hospitales.
En países desarrollados podría funcionar un sistema similar, debido a que en paralelo garantizan movilidad urbana y caminos de calidad. En nuestra realidad, los pacientes mueren camino a un hospital. Más allá de las múltiples carencias que se puedan tener en las instituciones de salud, la situación refleja un síntoma de una herida profunda en el itapuense, que en vez de reclamar a las autoridades locales o regionales, agradecen y aplauden a los jefes comunales por participar de una comilona, cuando es su responsabilidad destinar recursos para garantizar acceso a la salud.
Esto puede deberse a tantos años de desidia sin respuesta y un total desinterés, que terminó con una respuesta pasiva ante las emergencias. El pueblo, aparte de ser víctima de un Estado ausente, vuelve a poner el cuerpo para facilitar que el Estado pueda ofrecer lo mínimo a las comunidades.
La realidad va más allá de una simple colaboración que puede ser sana como contrapartida de responsabilidad social con un servicio garantizado por el Estado. A estas alturas es comodidad para las autoridades de turno, que se “ahorran” esfuerzo y recursos a costilla de humildes pobladores y funcionarios de las zonas.
Como Poncio Pilato, con las manos lavadas de culpa, las autoridades de turno solamente responden a intereses políticos, como la creación de un Centro de Adicciones en una subseccional, solamente para favorecer al candidato del oficialismo en Encarnación, en época de elecciones.
Los grandes hospitales son parches colosales, que sin un fortalecimiento de la red de salud, solamente concentran la atención y obligan a la población a trasladarse kilómetros para acceder a ese derecho.
sergio.gonzález@abc.com.py