Mundial 2026

La humillación que sufrimos el viernes en Estados Unidos nos bajoneó a todos por la simple razón de que el fútbol, no “soccer” sino fútbol, es el deporte más popular del planeta, nos identifica e identifica a muchísimos otros pueblos; es seguido en toda la redondez del globo terráqueo desde las remotas bases en la Antártida hasta Groenlandia en el Ártico, desde los desiertos ecuatoriales de África hasta los atolones tropicales del Pacífico.

Su entidad rectora es la Federación Internacional de Fútbol Asociado (FIFA) que, hay que reconocerlo, ha realizado un gran trabajo para expandirlo y consolidarlo.

Y aunque la FIFA es una entidad “privada”, sus acciones están íntimamente relacionadas con los gobiernos nacionales por lo que se le reconoce, en general, un estatuto especial que poca gente discute y que es el que permite que sus decisiones alcancen al debate público en todos los países.

Lo señalo porque la organización de Mundiales multinacionales como este de 2026, organizado por los países de América del Norte, Canada, Estados Unidos y México, o como el que se desarrollará en 2030 (Paraguay, Argentina, Uruguay, España, Portugal y Marruecos), o como el que se hizo en 2002 en Corea del Sur y Japón, deja ver algunos problemas que deberían merecer revisión.

No discuto que desde el punto de vista de los derechos de transmisión, en redes, televisión o radio, los resultados puedan ser buenos, pero me parece claro que para el movimiento turístico se generan inconvenientes pues muy poca gente puede trasladarse a todas las sedes.

El Mundial de Qatar recibió, según los datos disponibles, a un millón cuatrocientos mil visitantes sólo por el evento. El actual está recibiendo a dos millones ochocientos mil entre los tres países organizadores, de los cuales el grueso en Estados Unidos, lo cual muestra que para México y Canadá las oportunidades quedaron disminuidas.

Puede preverse que para Mundial 2030 el grueso de los turistas será recibido por España, y todos los demás habremos obtenido resultados similares a los de México y Canadá.

Me pregunto si las visitas físicas justifican la inversión requerida y tiendo a creer que la cosa no queda balanceada.

Las diferentes legislaciones nacionales imponen condiciones desiguales no solamente para los turístas, sino también para las delegaciones como puede verse de los hechos resultantes de los conflictos internacionales en curso, cosa que difícilmente ocurriría en un Mundial en un solo país.

Las fronteras no se diluyen por hacer un campeonato multinacional, y está bien que no lo hagan, pero constituyen un límite estructural que la FIFA no puede suprimir por su voluntarismo.

Por eso, los mundiales en un solo país me parecen mejores, más atractivos, superiores en mostrar al mundo a un país determinado y en movilizar a la gente del mundo entero a viajar a ese país, y produciendo el mismo efecto global en las transmisiones que, finalmente, son las que pagan estos eventos.

evp@abc.com.py

esponsors especiales de Mundial x ABC