La Albirroja se despidió con altura del Mundial. Eso no fue un regalo ni un golpe de suerte. Fue el resultado obtenido desde la nada misma, seguido por un proceso serio, llevado adelante por un grupo humano convencido en el valor del esfuerzo. Nuestros muchachos trabajaron duro y se mataron dentro de la cancha.
Por otro lado, en el IPS se jugó un partido distinto. Con una nueva auditoría sorpresa encabezada por su propio presidente el Dr. Isaías Fretes, justamente enfocado desde su nombramiento en sanear la institución, se confirmaron -nuevamente- todos los motivos de desconfianza. Este señor merece respaldo. Hace falta mucho coraje para enfrentar una estructura donde intereses creados durante años han creado un blindaje de corrupción e impunidad.
Los jugadores de la Selección seguirán creciendo. Es necesario un proceso de evolución, partirán a clubes más grandes y ligas súper exigentes. No por favores… sino porque se lo ganaron. Aquí, el mérito sigue siendo el mejor pasaporte.
En el IPS ocurrió exactamente lo contrario. Demasiado tiempo el Consejo de Administración y Direcciones responden más a compromisos políticos que a la idoneidad. Así crecieron verdaderas islas perversas, amparadas por la impunidad, mientras los asegurados hacen filas interminables esperando atención y medicamentos que no llegan o vencen por compras mal hechas.
El deporte rey nos dio una lección sencillísima. Cuando cada jugador ocupa el lugar que merece, con liderazgo y disciplina, los resultados llegan. Puede que no de inmediato, pero llegan. Esa es la diferencia entre improvisar y construir.
El IPS parecería no querer el cambio, con sucesivas administraciones que dejan pesadas herencias. No solamente el servicio pésimo, falta de higiene e insumos. Se está jugando con los fondos jubilatorios, fruto del esfuerzo de miles de trabajadores que en un par de años pueden ser víctimas de una timba irresponsable de estos recursos.
Los héroes de la semana no discursearon. Sudaron en la cancha, repartieron y ligaron también y nos representaron con dignidad. Los villanos del IPS no requieren presentación. Le conocemos a todos. Son los que convirtieron a esta institución nacional en un refugio de bandidos, relegando a las personas detrás de cada expediente para robar a mansalva.
La diferencia entre ambos partidos es demasiado simple. En la Selección triunfó el mérito. En el IPS no, protegiendo siempre a la mediocridad por la política. Hay que cambiar esa ecuación, sacar e imputar hasta el último responsable de décadas de abandono y reconstituir la institución. Cuando hagamos esto con la seriedad y compromiso con que jugamos el Mundial, ese día el Paraguay conseguirá la victoria que más necesita.