La primera impresión de la gente puede resultar solo un espejismo

Llegando al cole, te cruzás con un señor de dos metros, fornido y barbudo; de la nada, ves cómo comienza sonreír para saludarte con toda amabilidad y contarte que recién dejó a su hija en la escuela. La primera impresión puede ser solo un engaño.

Las primeras impresiones pueden tornarse engañosas cuando, con el tiempo, descubrís las verdadera forma de ser y los valores de una persona.
Las primeras impresiones pueden tornarse engañosas cuando, con el tiempo, descubrís las verdadera forma de ser y los valores de una persona.ABC COLOR

Las primeras impresiones pueden tornarse engañosas cuando, con el tiempo, descubrís las verdadera forma de ser y los valores de una persona. Con la manera de vestir, caminar o hablar de alguien que acabamos de conocer, solemos formar en nuestra cabeza un opinión sobre su personalidad.

A veces, el tiempo es el único aliado para llegar a conocer del todo a alguien; juzgar antes de haber compartido una conversación profunda suele constituir un error del que varios se arrepienten. Mostrar un buen aspecto, vestirse bien, peinarse de manera prolija y contar con un amplio vocabulario ayuda a que las personas tengan una buena primera impresión, pero solo basta con un comentario o una decisión para que todo lo que se ve por fuera, deje de reflejarse por dentro.

Hasta sobra decir que muchas personas, sin hogar ni comida, son mejores seres humanos que varios de los que ostentan el poder en nuestro país. Compará la calidad de persona de una vendedora de chipa, que se levanta todos los días a las cuatro de la mañana para llevar el pan a la mesa de sus hijos, con un político al que le resbala el bienestar de quienes no son sus amigos.

¿Qué pensarías si vas de camino al cole en el bus y, lentamente, se acerca hasta sentarse al lado tuyo un joven con lentes oscuros, aros, piercings, más tatuajes que piel, gorra hacia atrás y la vestimenta oscura? Lo único que se te puede ocurrir es que es un rockero, un emo, que viene de una fiesta de disfraces o que es satánico. Pensamos en distintas respuestas, sin considerar que esa persona podría tener un gran corazón y que no hizo ningún mal a nadie.

Algo que también suele suceder es confundirnos con los gestos de alguien; si un muchacho tiene movimientos suaves y su voz no es la de Thanos, el villano de Avengers, directamente se lo apunta como homosexual. Las chicas también sufren de algo similar; cualquier descuido en su forma de sentarse o comer basta para que las cataloguen de “machonas”.

Resulta obvio que es correcto preocuparse por el aspecto y que hay lugares en donde una forma de vestirse no está bien vista; asimismo, la manera de hablar y referirse a las personas, muchas veces, es un reflejo de la educación y los valores. Cuando veamos a alguien que no cumple con lo que consideramos normal en la sociedad, es mejor tratar de guardarse cualquier opinión inicial que se nos ocurra; nunca se sabe cómo piensa una persona ni qué historia de vida posee, antes de conocerla.

Por Diego Benítez (19 años)

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