A través de versos y rimas, artistas desnudan penosas realidades

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"Calle 13 pregunta: ¿Qué pasó en Curuguaty?" decía el logo de la remera con la que Residente, uno de los miembros del conjunto, salió al escenario del Club Sport Colombia, en el 2014.
"Calle 13 pregunta: ¿Qué pasó en Curuguaty?" decía el logo de la remera con la que Residente, uno de los miembros del conjunto, salió al escenario del Club Sport Colombia, en el 2014.ABC Color

Entre melodías folclóricas y las jergas del rap, la música ha sido utilizada como estandarte de diversas causas sociales. Con rimas y versos crudos, varios artistas latinoamericanos se rebelan ante las desigualdades, retratando preocupantes realidades.

Marchar con pancartas a cuestas, gritando contra la corrupción, la desigualdad y la miseria de un pueblo, no constituye la única herramienta para realizar denuncias sociales. Muchas veces, una guitarra y la letra de una canción se convierten en el arma que diversos intérpretes y actores sociales utilizan para clamar por justicia, democracia y equidad.

Así, desde la década de los 60, artistas como el uruguayo Daniel Viglietti utilizaron sus composiciones para protestar contra de las dictaduras militares que gobernaban América Latina; “a desalambrar, que la tierra es nuestra”, recitan los versos de la composición más emblemática del cantante. En la misma línea, el activista chileno Víctor Jara utilizó las notas musicales en favor de la clase obrera; sus reivindicaciones le costaron la vida, pues militar en el Partido Comunista lo convirtió en una víctima más de la dictadura del Gral. Augusto Pinochet.

En la actualidad, el sufrimiento y la indignación de un pueblo ante las desigualdades e injusticias sociales no solo se mueven entre melodías folclóricas, sino también en las jergas del rap. La agrupación puertorriqueña de géneros urbanos “Calle 13” constituye un ejemplo de esta realidad, pues con rimas como “tú no puedes comprar el viento” y “soy América Latina; un pueblo sin piernas, pero que camina”, busca abrir los ojos de sus seguidores e inspirarlos a accionar socialmente.

En el 2014, Calle 13 se presentó en nuestro país, haciendo vibrar al público paraguayo al ritmo de una protesta social. "Calle 13 pregunta: ¿Qué pasó en Curuguaty?" decía el logo de la remera con la que Residente, uno de los miembros del conjunto, salió al escenario del Club Sport Colombia.

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En la última edición del festival “Reciclarte”, la agrupación nacional Villagrán Bolaños no solo hizo vibrar a sus fanáticos al ritmo del rock and roll, sino también llamó a sus seguidores a comprometerse en la lucha contra la penosa realidad que atraviesa el país. De esta forma, mientras sonaban los versos de la canción “Se vienen los zombies”, en la pantalla del escenario, las preguntas “¿dónde está la plata de Petropar?”, “¿por qué se caen nuestras escuelas?” y “¿cómo se escapan 90 presos de un día para otro?” aparecieron como un recordatorio de las fallas que ponen en riesgo el futuro de nuestra nación.

En compañía de las vibraciones de la guitarra, el show de Villagrán Bolaños culminó con un revelador mensaje: “Todos somos responsables”, inspirando a su público a transformar el país. Si bien estas expresiones musicales no pueden emprender el urgente cambio social que aguardamos, los mensajes artísticos poseen la habilidad de encender la chispa de conciencia en quienes prestan sus oídos para escuchar lo que estas melodías tienen para decir.

Por Rebeca Vázquez (19 años)