Muchos desean terminar el colegio porque creen que, al culminar esta etapa, serán completamente libres. ¡Error! Las verdaderas responsabilidades comienzan cuando llega el momento de buscar un trabajo o seguir alguna carrera universitaria.
Los que verdaderamente disfrutaron de sus días en el colegio saben que esa es una época inolvidable. Suele ocurrir que compartís con personas a las que conociste en el jardín de infantes y, al llegar al tercer curso del bachillerato, aún siguen juntos. Cuando una clase se fortalece a través del paso de los años, la camaradería es óptima y el famoso “grupismo” casi no existe.
Viven en nuestra memoria los compañeros “kachiãi” que aprovechaban las ocasiones en las que la maestra salía del aula para contar chistes y alborotar al resto de la clase, mientras la disciplinada del grupo decía con un tono serio: “No hagan tanto ruido o nos van a llevar a la dirección”.
Seguro que mientras realizás los resúmenes de las materias que debés rendir en la facu y suena en la radio un retrotón, recordás las fiestas de 15 de tus compañeras. Te da nostalgia pensar en la felicidad que experimentaban al usar un lindo vestido o un elegante traje, saludar a la quinceañera, posar para la foto, ver el video de la historia de vida, bailar el vals y sentarse a hablar con los amigos hasta que la música movida se apoderaba de la pista y todos se paraban a mover el esqueleto.
Las clases en el colegio no estaban tan llenas de tensión y, excepto en los días en que tenías doble turno, llegabas a tu casa al mediodía, almorzabas con tu familia y hasta tenías tiempo para dormir de siesta. Si ahora trabajás y vas a la facu, seguro apenas ves a tus padres y las únicas horas de descanso son por la noche; además, los planes para salir con amigos son postergados a causa de todas tus obligaciones.
En el colegio, era común salir de excursión de vez en cuando; es imposible olvidar las rondas que se armaban durante el viaje en colectivo para contar historias de terror y las partidas de “Uno” que se disputaban en medio de la algarabía.
No existe una máquina del tiempo que nos permita volver al pasado; es más, debemos enfrentar nuestro presente con optimismo y garra. Aún así, no podemos evitar que, de vez en cuando, la nostalgia se apodere de nosotros al recordar la época de colegio y darnos cuenta de que éramos felices y sí lo sabíamos.
Por Viviana Cáceres (20 años)
