Doble moral, el lobo disfrazado de cordero con una falsa ética a cuestas

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“Señora, ¿qué tal si le das de mamar a tu bebé en privado?” es una expresión que refleja la doble moral, ya que una chica semidesnuda recibe halagos y no desprecio. Esta costumbre demuestra una falsa apariencia, como la de un lobo disfrazado de cordero.

Una costumbre hipócrita de algunos ciudadanos es decir y defender una cosa pero luego hacer lo contrario de lo expresado. Es ahí donde la doble moral encaja perfectamente a la situación, ya que sabemos que expresando algo que suena bien y decente, la gente tendrá un buen concepto de nosotros, pero, a la vez, equivocado.

Se conoce como doble moral a la gente que finge una imagen con valores, pero cuando esas personas están en sus casas, se convierten en lo contrario de lo que aparentan ser. El hecho de mostrarse decente diciendo algo contradictorio, a fin de recibir la aceptación de todos en la sociedad, probablemente, sea la característica principal de esta falsa personalidad.

Uno de los casos en donde se puede notar la doble moral es cuando escuchamos decir a la gente: “Señora, dale de mamar en otro lado a tu hijo; esto es un lugar público”. Ah, pero no hay drama al ver una mujer en paños menores caminar por la calle o cuando los anuncios publicitarios muestran más cuerpos expuestos que publicidad; entonces, rápidamente la indignación desaparece y saltan los piropos. ¿Acaso mucha piel no nos parece inmoral?

¡Olvidate!, porque también existe un sector de “feministas”, chicas que, al parecer, defienden la igualdad solo por aparentar, ya que cuando obtienen lo que les conviene, solo por ser mujer, no dicen ni una sola palabra. Por ejemplo, la incoherencia de lo que manifiestan con lo que practican se da en los colectivos llenos o cuando desean estar más adelante en una larga fila y se quejan porque no le dan lugar a una señorita; es ahí donde de nuevo nos preguntamos: ¿a dónde fue a parar esa igualdad que piden para todos?

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Por otra parte, una clásica situación de doble discurso que afecta a un país se da en las promesas electorales en tiempo de campañas políticas que, incluso, hacen creer que la misma Alicia vendrá para vivir en el País de las Maravillas. Sin embargo, una vez que los candidatos ganadores calienten sillas en sus oficinas, las propuestas pasan a convertirse en corrupción y rotundos peros.

Existen cientos ejemplos que demuestran cómo realmente podemos ser como personas. En vez de usar una máscara con aureola incluida, por qué no dejamos de lado la hipocresía. Un autor anónimo expresa: “Será mejor mostrarte como en verdad sos, con tus gustos y pensamientos, antes que sudar toda tu vida dentro de un disfraz de deshonestidad”.

Por Ezequiel Alegre (17 años)