La esgrima deportiva es un espectáculo de combate en el cual se enfrentan dos contrincantes protegidos que deben intentar tocarse con un arma blanca. Esta disciplina se conoce como arte de defensa y ataque con una espada, florete o un arma similar. Este deporte sigue las reglas y las técnicas que se desarrollaron en su origen para un manejo eficiente de la espada en los duelos en los tiempos de la Edad Media.
Monse, una adolescente atleta, se inició en el mundo deportivo a los 8 años, pues una persona muy especial para la chica fue quien la incentivó. "Comencé a hacer esgrima por la influencia de mi papá, quien me entrenó desde pequeña y es mi maestro hasta hoy día", expresa.
Eligió este deporte porque notó que tenía potencial y sabía que podía llegar lejos. Además, cree que esta disciplina aporta múltiples beneficios a todo aquel que la practique. "Lo que me gusta mucho de la esgrima es que el atleta tiene que pensar y calcular en lo que va a hacer y anticiparse a la respuesta del contrincante antes de llevar a cabo sus acciones, por eso decimos que este duelo es ajedrez en movimiento", manifiesta.
La joven, quien a sus 16 años forma parte del equipo de espada femenina juvenil (18-20), tiene sus sueños como deportista, pero posee un propósito muy especial el cual espera cumplir: "Mi meta más grande es llegar a los Juegos Olímpicos del 2020 y traer la primera medalla de oro a mi país", indica.
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Según la esgrimista, no se puede definir si un deporte es fácil o no, ya que cree que cada persona es diferente y que cada uno se adapta de forma distinta. "La mayor dificultad al principio es la falta de paciencia, pues la esgrima es un deporte de constancia y perseverancia, por lo que muchos que comienzan a practicarlo suelen abandonar porque a piori no les va tan bien como ellos estimaban", manifiesta.
La joven invita a sus contemporáneos y a los más pequeños a que se introduzcan en alguna disciplina. "El deporte es lo más lindo que hay. Te ayuda a crecer física y mentalmente, te hace ganar experiencia y madurez y, además, colabora con el mantenimiento de una buena salud", finaliza.
Por Joaquín Tandé (18 años)
