Falta de trabajo en equipo: los bochos se desesperan y los flojos se relajan

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A la hora de realizar trabajos prácticos en el cole o la facu, ¿sos el que hace toda la tarea o el que brilla por su ausencia, sin colaborar? No permitas que una sola persona cargue con la responsabilidad del equipo porque eso demuestra falta de empatía.

“Una golondrina no hace primavera” dice el conocido refrán que perfectamente refleja una realidad común en los colegios y universidades: falta de trabajo en equipo. Esta es una clásica situación en la que, injustamente, algunos se ven beneficiados por el esfuerzo de una persona.

A la hora de llevar a cabo un trabajo práctico, investigación o exposición, los ojos de todos se fijan en los más bochos del curso; las miradas son de desesperación e interés ante la tarea encargada por el profe. Rápidamente, los más “vivos” empiezan a tramar estrategias para incluir a los más inteligentes en sus respectivos grupos.

Los equipos son conformados y los bochos reciben la invitación para formar parte. Normalmente, las personas inteligentes prefieren hacer los trabajos individualmente pero les resulta tentadora la propuesta de trabajar en grupo, dejando atrás el individualismo. Algunas de estas propuestas son las típicas promesas de apoyo y de arduo esfuerzo: “Sí o sí te vamos a ayudar”, “dejame que yo hago la maqueta y los carteles”, “yo pongo mi casa y hacemos todos juntos el trabajo”, etc.

La fecha de entrega se acerca y el más valé del equipo pide desesperado el auxilio de sus compañeros, quienes le prometieron apoyo incondicional y, al final, sus promesas se fueron con el viento. El pobre compañero tiene ahora la ardua misión de ser el redentor del grupo, cargando con la responsabilidad de entregar a tiempo el trabajo. Por sus manos pasa la elaboración de la carpeta, carteles y la diapositiva, mientras que los otros, panchamente, toman tereré y esperan los puntos.

¿Te pusiste a pensar en lo mucho que podés afectarle a una persona, dejándole con la carga de todo un equipo? Se supone que el trabajo es “grupal” y, al igual que los insoportables planilleros, los nombres de los irresponsables figuran solamente en la carpeta, sin haber aportado absolutamente nada.

La falta de empatía al trabajar en equipo es triste, pues las horas de esfuerzo y sacrificio del bocho pasan desapercibidas porque unos inadaptados prefieren perder el tiempo sin echar una mano a quien se esfuerza por obtener excelentes resultados para el grupo.

Si se busca lograr el éxito en grupo, no basta solamente con distribuir las actividades a cada uno, sino que es necesario insistir a los miembros para que cumplan sus deberes y hacer un seguimiento del proceso de trabajo. Por eso, es preferible no dejarse llevar por la presión de los demás. Trabajá con tus verdaderos amigos, aquellos en quienes podés confiar y, a la hora de la verdad, sabés que no te van a dejar solo.

Por Víctor Martínez (18 años)