La fotografía es una pasión, pero puede llegar a convertirse en una profesión

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La fotografía es un arte que cuenta con un gran número de aficionados y en nuestro país se ha convertido en la actividad favorita de muchas personas. Cada vez son más aquellos que se adentran en el apasionante mundo de lentes, flashes y filtros.

La cámara fotográfica debe estar dentro de los grandes inventos del ser humano, por toda la genialidad que gira alrededor de la misma. Tiene que ver con la creatividad, el gusto por la estética y el deseo de capturar algún momento en particular o una bella imagen. Pero, a la vez, requiere conocimientos técnicos y una capacidad para comprender ciertos códigos de la comunicación.

Con la aparición del mundo digital, se multiplicaron las facilidades al momento de sacar fotos; la influencia de las redes sociales y la posibilidad de tener un teléfono con cámara de alta calidad hacen a la fotografía más atractiva. Antes, sacar una foto requería toda una ceremonia de preparación; ahora con un solo botón ya obtenés miles de instantáneas.

Lo más común cuando adquirís tu primera cámara es que sentís la ansiedad por estrenarla y fotografiar todo lo que veas sin ni siquiera leer el manual de instrucciones. Algunos creen que con una cámara profesional se lograrán sí o sí increíbles fotografías, cuando es todo lo contrario, porque requiere estudio, experiencia y constante preparación.

Para Mario Franco, director del Instituto Técnico Superior de la Imagen, la actividad fotográfica permite que los interesados adquieran un pasatiempo o profesión. Dicha institución ofrece cursos de fotografía a lo largo del año para quienes desean empezar o profundizar sus conocimientos y aprender nuevas técnicas.

Las cuotas mensuales para un curso básico de tres a seis meses de duración oscilan entre G. 300.000 y G. 500.000. En cambio, las capacitaciones avanzadas pueden extenderse hasta dos años o más, con pagos que alcanzan el millón de guaraníes. La carga horaria semanal de las clases promedia las dos horas.

Un fotógrafo se divierte al hacer “clic” con la cámara e interactuando con otras personas; además, conoce nuevos lugares en busca de una locación que podrá admirar en sus capturas. El profesional se preocupa por aprender, invierte tiempo y dinero en la compra de equipos más avanzados o participando en cursos para especializarse.

La fotografía es capaz de enamorar a cualquiera que le guste imortalizar sus mejores momentos en una foto. Muchos de los que se dedican a esta actividad como pasatiempo terminan convirtiéndola en profesión. Y vos, ¿te imaginaste que podés llegar a convertir tu pasión por las instantáneas en algo más que diversión? Ganarte la vida haciendo lo que te gusta es una gran opción.

Por Romina Ferreira (18 años)