La morbosidad, un enemigo vigente en el periodismo amarillista

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A diario, vemos en los medios y páginas de comunicadores imágenes de accidentes y datos sobre menores de edad involucrados en hechos delictivos. Muchos utilizan el morbo como una manera de hacer periodismo, pero esta modalidad no agrada a todos.

Cuando ocurre un accidente de tránsito grave, lo primero que hacen algunas personas es sacar su celular y empezar a grabar, antes que ayudar a algún herido. El lugar se encuentra lleno de sangre y no tenés mejor idea que alzar a tu red social o compartir con algún medio de comunicación el dolor ocasionado por el suceso.

En los últimos tiempos, a través de algunos medios de prensa y las redes sociales, se encuentra gran cantidad de imágenes y videos sobre algunas acciones delicadas que pueden dañar a otras personas.

Algunos medios utilizan titulares amarillistas para vender más. Poner como tapa del diario a modelos semis desnudas o accidentes fatales suele ser uno de sus métodos para ganar más lectores.

Hacer periodismo morboso se ha convertido en una forma de ganar audiencia y dinero pero, ¿serán estos actos sensacionalistas lo que todos queremos leer, ver o escuchar? Muchas personas buscan informaciónes útiles e interesantes para su vida diaria.

Muchas veces, no pensamos en lo que hacemos y tampoco nos damos cuenta de las consecuencias que pueden provocar ciertos actos de tinte morboso. ¿Te gustaría ver a un familiar ensangrentado en algunas tapas de los diarios o páginas digitales?

Los comunicadores deben ejercer varias tareas y una de ellas es respetar la intimidad personal de terceros. En ocasiones, observamos en algunos medios o en las páginas web de periodistas, publicar informaciones acerca de menores de edad involucrados en algún hecho delictivo sin saber que según el artículo 29 del Código de la Niñez y la Adolescencia queda prohibida la divulgación de los datos de niños y niñas.

La labor del periodista es informar y no meter en confusión a la gente; sería bueno que se deje de lado la morbosidad para atraer a más lectores y así también que las personas sepan lo que se hace mal.

Muchos dicen la frase “al público hay que darle lo que quiere”. Sin embargo, no siempre puede ser así. Hay sucesos que deben ser evitados que salgan a la luz o por lo menos resguardar la identidad en caso de que el protagonista sea menor de edad. El periodista debe encargarse de narrar y redactar las noticias con objetividad. No olvidemos que la libertad de expresión consiste en la ética y el manejo responsable de la información. Los acontecimientos más desagradables ¿son lo que realmente te gustaría leer, ver y escuchar todos los días?

Por Mónica Rodríguez (19 años)