Partidos barrio contra barrio: la cancha de segunda pero la pasión es de primera

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¿Qué hacés los domingos después de almorzar en familia? Si sos de los que dedican la siesta dominguera para disfrutar el fútbol del barrio, seguro comprenderás la pasión y la adrenalina que se sienten al alentar al equipo de la esquina de tu casa.

Los domingos, los barrios de muchas ciudades se transforman totalmente cuando se sabe que habrá fútbol. Pero no el torneo de la Primera División con Olimpia, Cerro Porteño o Libertad, sino aquel que se juega en las ligas regionales o los populares torneos kure. Estos partidos se disputan con la misma garra, pasión e intensidad que un clásico o una finalísima del fútbol paraguayo.

Cada ciudad tiene una liga propia en la que se disputan los partidos los domingos, los cuales están repletos de emociones. Los clubes con más capital son capaces de contratar a exjugadores profesionales para que estos lideren al grupo y sean el atractivo en las gradas. Pero varios otros equipos no cuentan con el dinero suficiente para contratar buenos jugadores, por lo que conforman el equipo con futbolistas amateurs del barrio.

Las canchas en las que se disputan los encuentros son parecidas a las de fútbol de playa; aunque algunos coliseos cuentan con un pasto verde y se parecen a un estadio de primer nivel, lo cierto es que el campo está cubierto por el pasto kavaju, es decir, el césped que sirve para alimentar a los caballos y vacas. Aún así, los futbolistas juegan como si fuera que están en el “Santiago Bernabéu”.

Las gradas son una fiesta total en estos partidos; cada barrio tiene uno o dos equipos representativos, con sus respectivas hinchadas. No pueden estar ausentes las barras bravas que alientan durante todo el encuentro. Además, como en los juegos de la primera división, no faltan la señora que se desespera con cada jugada, el señor que se plaguea durante los 90 minutos y el abuelito que escucha el relato del partido mediante una radio comunitaria.

Como muchos de los jugadores son figuras del barrio, no pueden estar ausentes los familiares alentando desde las gradas y diciendo a todos los demás presentes que aquel que está jugando es pariente suyo.

Los partidos de barrio también cuentan con la garra y la emoción que cualquier otro de la Primera. Tal vez no se cuenten con indumentarias proveídas por una empresa alemana, ni con estadios de primer nivel, mucho menos con tantos jugadores de renombre; pero el grito sagrado del gol igual está presente y demostrando que estos encuentros domingueros pueden cargarte el corazón de adrenalina y de pasión, alentando y cantando al equipo que se ha formado con la gente de tu cuadra.

Por Brian Cáceres Verón (18 años)