¿Querés hablar en público pero tenés pánico escénico? Tranqui, hay soluciones

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Subís al escenario para presentar tu exposición, pero al percatarte de que muchas miradas se fijan en vos, tu mente queda en blanco. Hablar en público y captar la atención de la audiencia son tareas difíciles para una persona con miedo escénico.

Llega el día en que debés hablar en público y ya tenés todo para dar un discurso; practicaste y aprendiste cada detalle del contenido; sin embargo, al subir los escalones del escenario para pararte frente al atril, te tiemblan las piernas, tu mente se olvida del tema, hasta de tu nombre y no podés disertar. Para colmo, las personas quedan observando cómo pasás la tremenda pelada.

Todos alguna vez pasamos por este trance; incluso grandes artistas como, por ejemplo, la cantante británica Adele, quien había comentado a la revista Rolling Stone que en ocasiones vomitaba antes de algunas presentaciones, pero con el tiempo fue superando. Sí, suena loco que una figura mundial haya tenido que pasar por situaciones de pánico.

La conocida película “El discurso del rey”, la cual está basada en hechos reales, es un claro ejemplo que nos motiva a superar los problemas para hablar en público. Algunas de las técnicas para mejorar las presentaciones frente a un auditorio pueden ser: practicar ante tus parientes, grabar tu voz y corregir las fallas, sostener un bolígrafo o una regla en la mano mientras hablás y el método típico: inhalar y exhalar.

¿Te acordás cuando en el colegio exponías y solo leías tus carteles? Bueno, esa técnica errónea puede ser una de las principales causas del pánico escénico, ya que te acostumbrás a usar carteles y en el momento de exponer necesitás un material de apoyo para leer y se te hace complicado improvisar.

Existen cursos de oratoria en donde podés ir conociendo nuevos métodos de aprendizaje referente a la charla en público. Entonces, si tenés un tema que exponer es recomendable que tomes algunas clases de oratoria, porque seguro no querés pasar un vergonzoso momento ni ser la burla eterna de tus amigos.

Sin dudas, los momentos más incómodos son cuando te sudan las manos, tenés urgencias sanitarias y hacés pequeños bailecitos frente a tanta gente. La confianza debe ser tu compañera inseparable para vencer el pánico escénico y, gracias a ella, seguro tus presentaciones tendrán éxito. También podés practicar frente al espejo y, de esa forma, llegarás a ser un buen disertante sin inconvenientes.

Por Ezequiel Alegre (16 años)