Si el amor no reina en el hogar, la violencia doméstica enfrenta a la familia

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La violencia intrafamiliar convierte los hogares en lugares de sufrimiento y tristeza. Según la ONU, 8 de cada 10 personas que sufren violencia doméstica en nuestro país, ya sea física o psicológica, no denuncian. Vos, ¿qué harías en esa situación?

Golpes, gritos y el sentimiento de estar en zona de guerra son la constante en aquellas personas que sufren maltratos físicos o psicológicos en sus hogares. En nuestro país, la violencia doméstica aún tiene muchas víctimas que temen denunciar a sus agresores.

Muchas personas relacionan la violencia intrafamiliar con golpes y castigos; sin embargo, existen otras formas de agresión, como el maltrato psicológico, donde se presentan humillaciones e insultos, y la dependencia monetaria donde el agresor tiene el poder económico absoluto en el hogar.

Los autores de violencia, en su mayoría, son los padres de familia quienes tienen problemas de ira, sufren de algún tipo de adicción o están desempleados.También existen mujeres que provocan maltratos, pero las denuncias contra ellas se producen en menor medida. Según autoridades del Ministerio de la Mujer, la violencia doméstica fue el hecho punible más denunciado en el 2016. Los datos de la Policía Nacional indican que el 68% de las víctimas son mujeres y el 21% tiene menos de 18 años; al día se reciben aproximadamente 45 denuncias por violencia intrafamiliar.

El año pasado, se registraron 359 casos de muerte por violencia intrafamiliar; muchas de esas víctimas no denunciaron a sus agresores por temor al qué dirán o dependencia económica.

Cualquier persona, sea mayor o menor de edad, puede realizar una denuncia por maltrato familiar ante la policía, no es necesario presentar documentos ni revelar la identidad. Además, existen organizaciones como la Asociación de Víctimas de Violencia Intrafamiliar que ofrecen apoyo y orientación a los afectados.

Los padres suelen ser las personas en quienes más se puede confiar y buscar refugio ante el sentimiento de inseguridad. La violencia no tendría que adentrarse en los hogares y quienes sufren de maltratos no deberían tener miedo a denunciar, ya que, si se le da cabida, la agresión puede terminar enlutando a una familia.

Por Divina Alarcón (18 años)