Un amigo es quien te hace reír en la vida y te cuida cuando ya viajó al más allá

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El Día de la Amistad es un momento para compartir y agradecer a las personas que te bancan y ayudan siempre. También debemos recordar a esos amigos que hoy ya no están entre nosotros, pero siguen guiando e iluminando nuestros pasos desde el más allá.

Los amigos son hermanos de otra madre; son personas que llegan a vos para darte alegrías, tristezas, sonrisas, llantos y buenos momentos. Tener un verdadero amigo es algo tan genial, pero perder a uno es lo peor que puede pasar; en especial, si a ese socio lo perdés para siempre y solo lo volverás a ver el día en el que te toque partir a otra vida.

Nadie nunca espera que un ser querido se tenga que ir, más aún si es algún joven amigo que recién estaba empezando a vivir y con quien tenías grandes proyectos para el futuro. Perder a un verdadero kape es lo más duro que puede ocurrirle a cualquier persona, pero uno debe entender que la vida es así y que no somos nosotros los que decidimos quién seguirá viviendo y quién pasará a otro mundo.

Al recordar el rostro o las cosas que viviste con esa persona, quizás se te llenen los ojos de lágrimas y pienses en los momentos que desaprovechaste o en aquella pelea que tuvieron por alguna estupidez. En realidad, aunque sea difícil, lo que deberías recordar son esas locuras e instantes bonitos que vivieron juntos. La sonrisa de tu amigo ahora ausente tendría que ser el motor que te impulse a seguir y a lograr todos tus objetivos.

Podrías pensar, ¿qué querría mi kape?, ¿a él le gustaría verme llorando o sonriendo? A ningún amigo le agrada ver cómo su hermano de otra madre se siente mal o derrama unas lágrimas. Por eso, podés recordarlo con esa sonrisa que tenía cada vez que hacían juntos alguna locura o los chistes y anécdotas que se contaban en medio de una ronda de tragos. Recordar a tu “bro” con la sonrisa que te regaló durante tanto tiempo es una buena forma de rendirle un homenaje.

Los amigos que están a tu lado te cuidan acá abajo, pero el que ya no está te guía desde el cielo y espera que lo recuerdes con una sonrisa, igual a la que ambos tenían cada vez que se encontraban y se predisponían a vivir una nueva aventura juntos.

De la muerte nadie puede escapar y es triste cuando personas tan cercanas a vos tienen que tomar el tren que no tiene boleto de regreso. En este Día de la Amistad, pará un minuto la ronda de cervezas, mirá al cielo, sonreí y agradecé a Dios, a Alá, al Demiurgo o, simplemente, a la vida por haberte dado la oportunidad de compartir con personas extraordinarias y por tener un guardián que desde arriba te cuida y te ilumina.

Por Brian Cáceres Verón (18 años)