20 de febrero de 2026

El titular de la Secretaría Nacional Antidrogas dijo que existen “mecanismos de rango constitucional” para manejar eventuales casos en que agentes antidrogas extranjeros que colaboran con las autoridades paraguayas se vean involucrados en supuestos hechos de corrupción, como ha ocurrido en otros países. Enfatizó que esa circunstancia aún no se ha producido durante su gestión.


A pesar del cambio de gobierno en Estados Unidos y de la intención paraguaya de negociar un nuevo convenio, la Senad aún no ha establecido contacto con la nueva administración de la DEA. El acuerdo finalizará en marzo de 2025.

Ante la nueva serie de conversaciones que había efectuado con otras autoridades el entonces diputado cartista Eulalio “Lalo” Gomes y cuyas influencias oscuras se extendían hasta el corazón de la Secretaría Nacional Antidrogas (Senad), la exministra de Justicia Cecilia Pérez dijo que ahora se comprende porqué este gobierno expulsó del país a la Administración de Control de Drogas (DEA) de los Estados Unidos de América.
El ministro de la Senad, Jalil Rachid, volvió a cuestionar el acuerdo firmado con la DEA de Estados Unidos, en el 2022. “Queremos seguir con la cooperación, pero no con este memorándum”, manifestó. El desconocimiento sobre este documento desató la crisis del año pasado y la amenaza de retirarse del país por parte del organismo de seguridad estadounidense.
El cese de la cooperación entre la Secretaría Nacional Antidrogas (Senad) y la Administración de Control de Drogas (DEA), de Estados Unidos, dispuesto el 6 de diciembre por el órgano dependiente de la Presidencia de la República, y revertido once días después tras una dura respuesta estadounidense, constituye quizá el episodio más vergonzoso protagonizado hasta hoy por un Gobierno que tiene por hábito cometer graves torpezas político-administrativas, como si le faltaran tanto el sentido común como el del ridículo. El secretismo del disparate inicial llegó al punto de que la opinión pública supo del mismo gracias a una noticia del diario The Washington Post, reproducida en nuestros medios. Es lamentable, pero el caso continúa tan oscuro, por lo que es como para pensar que Santiago Peña ya se ha acostumbrado al ridículo.