30 de abril de 2026

En América Latina, desde hace al menos cuatro décadas, la apertura económica y la integración a cadenas regionales intensificaron la competencia. Hoy, en economías como Paraguay y en entornos de alta exigencia, la aceleración tecnológica y la presión por resultados volvieron decisiva la calidad de las decisiones empresariales.

Barcelona, 19 mar (EFE) .- Es Lamine Yamal (Esplugues de Llobregat, Barcelona, 13 de julio de 2007) la mayor aparición en el fútbol en los últimos años, un jugador diferencial a pesar de su minoría de edad y cuyos números a su edad son superiores a los ofrecidos por los más grandes de la historia del fútbol, desde Leo Messi a Pelé, Diego Armando Maradona o Johan Cruyff.

Pasamos de la era analógica a la era digital y avanzamos a la era cuántica. Las empresas deben adaptarse, reformular sus estructuras, cultura y procesos para aprovechar las oportunidades. Según el BID y la UIP, Paraguay está rezagado, tomando en cuenta que solo el 17% de las industrias usan tecnologías 4.0.

La era digital trae oportunidades para potenciar el desarrollo, la productividad y la competitividad del sector productivo. El desafío está en definir con claridad la estrategia, el plan, las herramientas digitales y su adopción, en una cultura preparada para transformar procesos.

Lo que hoy se nos vende como un adelanto tecnológico y cultural no es más que el saqueo de nuestra memoria por intermediarios tecnológicos que rastrean nuestros datos y nos presentan la repetición de nuestro propio pasado como un anticipo de nuestros deseos y necesidades.
Los macrodatos son el nuevo petróleo. La inteligencia artificial (IA) es la nueva electricidad. Al igual que en los primeros días de la electricidad, nadie sabe muy bien qué hacer con la IA, pero todo el mundo está invirtiendo en ella e imaginando cómo puede cambiar nuestras vidas. Pero incluso si la IA se convierte en la fuerza de cambio que se predice, puede que no todo sea ideal.