12 de enero de 2026
Después de más de una década en que se desbordaron el despilfarro, las repartijas, el prebendarismo, con una muy pobre administración de las finanzas públicas e inexistencia de reformas estructurales y de visión estratégica a mediano y largo plazos para abordar a tiempo las amenazas que penden sobre la economía y el desarrollo nacionales, Paraguay necesariamente deberá atravesar un profundo proceso de ajuste. No se trata de querer o no, el ajuste se tendrá que dar sí o sí, de una forma o de otra, por la sencilla razón de que el Estado paraguayo ya está exhausto y no cuenta con recursos suficientes para cumplir sus funciones básicas. La gran pregunta es si se hará recortando privilegios de la clase política y del sector público o a costa de más impuestos abiertos o encubiertos a la ciudadanía.