27 de abril de 2026
Cada año, en el marco de la festividad de la Virgen de Caacupé, los prelados transmiten a los miles de compatriotas reunidos ante la Basílica Santuario el parecer de la Iglesia sobre numerosas cuestiones, muchas de ellas graves, de interés público que, por lo demás, tienen un carácter persistente. Si las homilías suelen parecer reiterativas es porque hay vicios que deben ser combatidos desde el púlpito, una y otra vez, para que no sean considerados propios de la idiosincrasia paraguaya. Para evitar que la gente piense que “así nomás luego tiene que ser”. Sin duda, una de las lacras más nocivas es la corrupción generalizada, en la que están involucrados no solo altos funcionarios, sino también particulares.