18 de febrero de 2026

Tradicionalmente, el producto interno bruto (PIB) ha sido el rey de las métricas. Sin embargo, la conversación global en foros, entre líderes, economistas y organismos internacionales es que el PIB solo mide el tamaño de la economía, pero no la calidad de la vida humana. Ante esto nos saltan dos interrogantes incómodas: ¿Estamos construyendo un país con mejores números o un país con mejores oportunidades para sus ciudadanos? y ¿cómo medir efectivamente la prosperidad?