9 de abril de 2026
SALAMANCA. “Predicar en el desierto”, si la memoria no me traiciona, es una sentencia bíblica para indicar la inutilidad de un trabajo, de una intención. En el desierto no se habla para nadie, sino para una inmensidad de calor y arena. Ahora podemos ampliar su extensión: bailar en el desierto; aunque esta vez no signifique bailar para nadie, sino como el único camino, la única posibilidad, de poder bailar para un pequeño grupo de jóvenes arriesgados, capaces de desafiar así la posibilidad de crueles castigos.