"De los 90 incidentes de piratería y robos a mano armada a nivel mundial, 13 se reportaron en la región del golfo de Guinea, en comparación con 27 durante el mismo período (enero-septiembre) de 2021", indicó la OMI en su último informe trimestral.
De acuerdo con el documento, estos datos indican "una disminución positiva y significativa en el número de incidentes reportados en la región frente a África occidental, que emergió como el punto de acceso de piratería más grande del mundo en los últimos años".
El director de la OMI, Michael Howlett, elogió los esfuerzos de las autoridades costeras del golfo de Guinea, pero indicó que "no hay lugar para la complacencia".
"Los esfuerzos sostenidos y continuos de las autoridades costeras y la presencia de las armadas internacionales siguen siendo esenciales para salvaguardar a la gente de mar, el transporte marítimo y el comercio regional e internacional a largo plazo", subrayó Howlett.
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El golfo de Guinea representó en 2020 más del 95 % de los secuestros de embarcaciones a nivel global, con 130 de los 135 tripulantes secuestrados en el mundo.
En 2021, la piratería en esta región disminuyó un 58 % al registrarse tan sólo 34 incidentes en todo el año en comparación con los 81 contabilizados en 2020, pero acaparó todos los incidentes de secuestro ese año a nivel mundial, con 57 personas secuestradas.
El origen de esta piratería se encuentra en el delta del Níger, en el sur de Nigeria, cuyas reservas de petróleo han convertido al país en el primer productor de "oro negro" del continente, de cuya extracción obtiene más del 80 % de sus ingresos por exportaciones.
En el golfo de Guinea, la mayoría de las personas dedicadas a la piratería son de origen nigeriano y su objetivo es robar el crudo que transportan los buques petroleros para venderlo en el mercado negro.
Sin embargo, la actividad más rentable para ellos es secuestrar a tripulaciones a cambio de un rescate.
En mayo de 2021, el aumento de la violencia en los ataques a los barcos y el hecho de que se produzcan cada vez más lejos de las costas impulsó a unas 185 compañías navieras y asociaciones de más de veinte países a firmar una declaración conjunta para pedir una coalición contra la piratería en el golfo de Guinea.
Los firmantes advirtieron de que esa zona se había convertido "en una maldición para los marineros en la última década".
