"La mala gestión llevó a la intervención", resumió el Estado neerlandés sobre lo ocurrido antes de septiembre, cuando el Gobierno dictó una orden en virtud de la Ley de Disponibilidad de Bienes -una norma de la posguerra nunca usada- para hacerse con el control de Nexperia, compañía de propiedad china con sede en Países Bajos.
Esa decisión derivó en una crisis diplomática con Pekín, debates geopolíticos y problemas de suministro para compañías europeas.
El Estado y la actual dirección neerlandesa de Nexperia centraron hoy su alegato ante la Cámara de Empresas del Tribunal de Ámsterdam en justificar por qué existen "razones fundadas para dudar de una política correcta y de un funcionamiento adecuado" de la firma, al señalar planes de la dirección china que, a su juicio, comprometían la seguridad económica y el suministro de chips en Países Bajos y Europa.
"La presencia europea de Nexperia se vería vaciada de contenido", dijo el equipo de letrados, "entre otras cosas mediante despidos masivos, con apoyo exclusivo de herramientas de IA, de hasta el 45 % de la plantilla, para trasladar un amplio abanico de funciones a China".
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En ese esquema, añadieron, todas las actividades y sistemas debían concentrarse en China: "todos los datos de diseño alojados en servidores de Estados Unidos debían copiarse a nuevos servidores en China" y que "todos los sistemas utilizados por los distintos departamentos de la empresa fueran sustituidos por proveedores chinos", añadieron los letrados.
"En otras palabras: China, China, China, mientras que la política de Nexperia en ese momento era precisamente no ser percibida como una empresa china", afirmaron los representantes actuales de la compañía.
También señalaron a WSS, una firma china "propiedad al 100 % de Wing a título personal", que "debía mantenerse a flote con dinero de Nexperia", y a los pedidos de obleas de silicio a WSS "superiores a las necesarias" desde abril, lo que alimentó sospechas de conflicto de intereses.
"Lo que se había presentado como un proyecto de gestión de riesgos llegó incluso a explorar la posibilidad de vender las fábricas europeas de Nexperia antes de que terminara 2025, una iniciativa de la que no se informó" a los directivos neerlandeses, denunció la compañía.
El Gobierno neerlandés aboga por que la Cámara de Empresas investigue a Nexperia, lo que mantendría vigentes las intervenciones judiciales del pasado verano en la empresa, que incluyen la suspensión del director general chino y las restricciones al accionista, pero, al mismo tiempo, recalcó la necesidad de garantizar el suministro "a corto, medio y largo plazo".
"La cadena de suministro debe restablecerse lo antes posible en interés de todos", dijo el abogado de Nexperia, que se declaró dispuesto "a dialogar con China" sobre posibles soluciones, pero lamentó que Wing "mantiene como rehén” la fábrica china desde octubre.
El Estado vinculó además su actuación a crecientes "preocupaciones de seguridad percibidas" por gobiernos, clientes y socios internacionales, y recordó que había pedido a la empresa "consolidar su identidad neerlandesa y europea".
Wingtech, por su parte, rechazó que hubiera fuga de la empresa desde Europa hacia China, "ni a nivel financiero, ni en términos de propiedad intelectual". Su abogado sostuvo que antes de su compra en 2019, Nexperia no atravesaba su mejor momento, pero ahora es líder del mercado en la industria automotriz, y calificó de "catastrófica" la intervención del Estado neerlandés.
Wing, que no acudió a declarar, aseguró a través de su abogado que "se siente traicionado y abandonado por el Gobierno neerlandés y por el sistema judicial neerlandés", y sostuvo que no tenía "una oportunidad justa" ante un juez neerlandés porque, desde 2021, tiene la percepción de que los gobiernos occidentales le han obstaculizado.
