La TCC es una subcultura transnacional organizada en torno a la fascinación compartida con el crimen y sus perpetradores, con una lógica de 'reacción en cadena'.
Así lo define el Combating Terrorist Center de Estados Unidos en un artículo en el que describe cómo los perpetradores de ataques masivos son analizados, glorificados y, en algunas ocasiones imitados e incorporados en un mito compartido.
"Sus ataques violentos funcionan como contribuciones simbólicas a una narrativa colectiva: los perpetradores señalan su pertenencia a TCC mediante manifiestos, referencias a ataques previos, ropa e inscripciones en armas", explicaron a EFE desde la organización Registro de Ataques de Derechas Argentinas Radicalizadas (RA-DAR), y subrayaron que si bien TCC no se enmarca dentro de un movimiento ideológico unificado, se han identificaron vínculos con otras comunidades de extrema derecha.
Con una estructura fluida y descentralizada, prolifera en plataformas digitales como Tumblr, Telegram, Discord, TikTok y Roblox, y su génesis se rastrea en foros de Internet surgidos tras la masacre de Columbine, ocurrida en 1999 en Estados Unidos.
El Institute for Strategic Dialogue (ISD), con base en Londres, registró al menos 15 ataques perpetuados entre enero 2024 y septiembre 2025 en Estados Unidos vinculados a este movimiento, pero el fenómeno traspasa las fronteras de ese país.
Esta semana, las autoridades argentinas develaron que el tiroteo fatal perpetrado el 30 de marzo por un joven de 15 años en una escuela de la provincia de Santa Fe estuvo vinculado a esta subcultura y afirmaron que la presencia de la comunidad ya había sido detectada en el país.
De acuerdo al análisis forense de su teléfono, el agresor pertenecía a la TCC y el ataque, que resultó en la muerte de un niño de 13 años, fue cometido en estrecha vinculación con otro menor de edad, lo que derivó en allanamientos y el secuestro de más dispositivos electrónicos y simbología asociada a estas comunidades.
"En los últimos dos años, hemos registrado 15 casos y (otros) cuatro en análisis, que hacen referencia a la presencia de integrantes en el país de este tipo de culturas violentas", informó la ministra de Seguridad Nacional, Alejandro Monteoliva, que agregó: "No es un hecho aislado. Es un fenómeno que debemos abordar de manera integral".
La Secretaría de Análisis Integral del Terrorismo Internacional (SAIT) de Argentina presentó este mes un informe sobre la TCC en el que mencionó que se ha detectado la existencia de siete investigaciones en trámite en el país "cuyas características presentan alta similitud con este fenómeno".
El análisis de estos perfiles, en su mayoría jóvenes de entre 13 y 20 años, encontró en una proporción significativa de ellos antecedentes de aislamiento social, dificultades de integración y experiencias de acoso o conflictos familiares.
Se destacan también como características la misantropía, con expresiones de rechazo hacia la sociedad, problemas de salud mental como depresión, baja autoestima e ideación suicida, y un consumo intensivo de contenido digital, en particular material explícitamente violento.
Según analizó la SAIT, "el crecimiento de plataformas digitales ocurrido en los últimos años contribuyó notablemente a amplificar la circulación de este tipo de material, a la vez que facilitó la incorporación de nuevos participantes a dichas comunidades".
"Es algo que no pensábamos que iba a llegar a nuestro país y lamentablemente llegó", expresó esta semana el gobernador de Santa Fe, Maximiliano Pullaro, tras conocerse la vinculación del tiroteo en su provincia con esta comunidad digital.
Entre octubre y noviembre de 2025, tras alertas del FBI sobre posibles ataques detectados en plataformas digitales, la policía argentina allanó los domicilios de dos menores, de 14 y 17 años, donde halló armas, simbología nazi y escritos que reivindicaban masacres.
Una semana después del ataque fatal en Santa Fe, un joven de 16 años fue detenido en la misma provincia acusado de amenazar con efectuar otro tiroteo. En los días posteriores, se registraron hechos similares en Tucumán y Entre Ríos, con adolescentes que ingresaron armados a sus escuelas.
Si bien las autoridades argentinas no explicitaron si los casos de los últimos días también están vinculados a la TCC, la proliferación de estos episodios ha hecho sonar las alarmas en un país que no registraba un tiroteo fatal de esta índole desde hacía dos décadas.
