Lolita Cercel, una cantante generada con IA arrasa en Rumanía

La cantante Bianca Mihai, de 25 años, aparece durante un ensayo en un estudio de Bucarest el 26 de marzo de 2026. Mientras que las sensuales canciones de Lolita Cercel, una artista creada con inteligencia artificial que ha generado preocupaciones por racismo en Rumanía, han acumulado millones de visualizaciones en línea, la cantante Bianca Mihai trabaja arduamente sin el mismo reconocimiento.
La cantante Bianca Mihai, de 25 años, aparece durante un ensayo en un estudio de Bucarest el 26 de marzo de 2026. Mientras que las sensuales canciones de Lolita Cercel, una artista creada con inteligencia artificial que ha generado preocupaciones por racismo en Rumanía, han acumulado millones de visualizaciones en línea, la cantante Bianca Mihai trabaja arduamente sin el mismo reconocimiento.020007+0000 DANIEL MIHAILESCU

Lolita Cercel, una cantante de inteligencia artificial que ha resonado en Rumanía, genera controversia sobre la cultura romaní. Mientras su popularidad crece, artistas como Bianca Mihai ven en ello un reflejo del racismo y la apropiación cultural en la sociedad.

Los sensuales estribillos de Lolita Cercel, una cantante creada con inteligencia artificial, se han convertido en todo un fenómeno en Rumanía, y han puesto sobre la mesa el debate sobre la apropiación de la cultura romaní.

Bianca Mihai, una cantante de 25 años, considera particularmente “injusto” que la comparen con Lolita, ya que hasta ahora su trabajo no le ha valido la misma relevancia.

“Es un poco fuerte cuando se piensa en ello: la gente me dice que me parezco a la IA entrenada a partir de mis datos”, dice a la AFP.

Bogdan Burdusel, de 35 años, un activista de la cultura romaní, ve en Lolita una nueva manifestación de un “racismo latente” en un país marcado por una larga historia de discriminación hacia su comunidad.

“A la gente le gusta la cultura romaní, pero no los romaníes”, dice a la AFP, lamentando además la sexualización de Lolita, quien encarna, según él, la “fantasía de un no romaní”.

El hombre detrás de esta creación, un diseñador visual de 32 años que se hace llamar Tom y que desea mantener el anonimato, afirma a la AFP no haber “querido ofender a nadie”.

“Lolita no pertenece necesariamente a una cultura específica. Refleja la realidad de millones de personas que viven en los Balcanes. Encarna más una identidad balcánica que una identidad romaní”, asegura.

El creador del fenómeno reconoce que ha elegido la música tradicionalmente interpretada por los romaníes por su “verdad cruda”, “una especie de blues”. No obstante asegura que ha sido él mismo quien ha compuesto las letras de las canciones sobre “amores sencillos y luchas cotidianas”.

“Sinceramente, no esperaba que se hiciera tan viral”.

Pendientes de aro y vestido de flores

A Grigore Burloiu, un especialista en tecnologías interactivas en la Universidad Nacional de Teatro y Cinematografía de Bucarest, no le sorprende el éxito de la cantante

“La IA es realmente muy buena en eso. ¿Por qué? Bueno, porque la IA consiste precisamente en encontrar el mínimo común denominador”, subraya.

En uno de los vídeos más vistos, Lolita aparece llorando, con grandes pendientes de aro y un vestido rojo de flores, lamentando ser “una gitana rechazada” por un amante casado que prefiere a su “verdadera dama como Dios manda”.

“Es exactamente el tipo de chica que nos resulta muy fácil de aceptar y exotizar”, lamenta Mihai, que considera que sus letras son “clichés”.

“Está muy bien tomar elementos prestados de la cultura romaní, pero no necesariamente nos gusta el pueblo romaní. Y eso duele”, añade la joven, que durante años ocultó sus orígenes por indicación de sus padres, preocupados por posibles discriminaciones.

Cuando cumplió veinte años, decidió ignorar ese consejo. Sin embargo, cuando participó en la versión rumana del concurso de canto La Voz, recibió mensajes de odio e incluso amenazas de muerte.

En cambio, abundan los comentarios elogiosos hacia Lolita, convertida en una celebridad en pocas semanas y que cuenta con un representante artístico.

Un internauta la califica de la “Amy Winehouse de Rumanía”, mientras otro afirma que su voz le pone la piel de gallina.

“Es injusto porque intento construir mi carrera y tengo la impresión de que no hay sitio para mí”, lamenta Mihai, obligada a compaginar un trabajo a tiempo completo como consultora informática, un papel en el teatro y sus ensayos en el estudio.