Jordania ya se prepara para esa celebración, que conmemora la fecha en la que Juan el Bautista sumergió a Jesucristo en las aguas del río Jordán -episodio que según la tradición cristiana marca el inicio de su misión mesiánica- y está dispuesta a atender a los posibles turistas.
Y más allá de eso, establecer un sistema capaz de atraer "entre dos y tres millones" de visitantes extra cada año al calor de las experiencias vinculadas con las religiones abrahámicas, indica a EFE el presidente de la Junta de Turismo de Jordania, Ramzi al Maayta.
Tal es así que el evento religioso y sus preparaciones cuentan con la supervisión directa del príncipe heredero jordano, Husein bin Abdulá, así como del Gobierno, en el contexto de que el país, como apunta Al Maayta, es "parte integral del mapa de los sitios sagrados".
"El año 2030 trasciende la simple celebración de dos mil años desde el bautismo de Cristo; servirá como punto de partida para el desarrollo del turismo religioso y la mejora de las experiencias y rutas relacionadas, consolidando así la posición global del reino", afirma.
Según señala Al Maayta, los planes incluyen el desarrollo de un sistema integral para el turismo religioso, que conlleva la ampliación y el desarrollo del sitio donde según la tradición se produjo el bautismo, la creación de un museo que exhiba el patrimonio cristiano en Jordania y cómo esta religión se expandió por la región y el mundo.
Pero también la mejora de los servicios hoteleros y de hostelería, las instalaciones turísticas, los restaurantes y las tiendas de recuerdos, así como el desarrollo de nuevas rutas y experiencias turísticas y espirituales.
La idea es "mejorar la preparación de los sitios y servicios para recibir a un mayor número de visitantes, enriqueciendo así la experiencia turística y apoyando la capacidad de Jordania para recibir un mayor flujo de turistas".
Si bien el evento principal se desarrollará durante unos pocos días, habrá también actividades y programas a lo largo del año, incluyendo conferencias religiosas, académicas y especializadas en turismo religioso.
De hecho, según Maayta anunció, Jordania colabora con la ONU Turismo (OMT) para organizar una conferencia mundial sobre turismo religioso en el reino hachemita el próximo año, abordando las diversas dimensiones religiosas asociadas al cristianismo, judaísmo e islam.
Las estimaciones apuntan a que Jordania pueda atraer "entre dos y tres millones de turistas adicionales" tras los fastos de 2030, un país que en 2025 recibió poco más de 4 millones de visitantes extranjeros.
El sitio del bautismo de Jesucristo está en la lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO desde 2015, como lugar de excepcional valor religioso, histórico y arqueológico, vinculado a la tradición y a las peregrinaciones cristianas a través de los siglos
La presencia cristiana en Jordania data desde el inicio de la religión, cuya expansión a través de comunidades religiosas dejó iglesias, monasterios y centros espirituales en diversas partes del territorio.
Según explica a EFE el historiador Haider Halsa, las tierras jordanas formaban parte del territorio recorrido por el cristianismo en sus inicios, con el lugar del bautismo "en el corazón de la antigua geografía cristiana" por la significación del ritual.
Esa importancia religiosa "se ve reforzada por la evidencia arqueológica que ha revelado iglesias, capillas, monasterios y cuevas de ermitaños" en toda la zona, según Halsa.
El sitio del bautismo, una zona del río situada unos 9 kilómetros al norte del mar Muerto en la orilla oriental del río, frente al territorio palestino, cuenta con dos zonas arqueológicas principales: Tel al Jarrar, también conocido como el monte Elías, y el área de las iglesias de Juan el Bautista, cerca del río Jordán.
La evidencia arqueológica indica que en el sitio se practicaban ritos bautismales ya en el siglo IV d. C., lo que contribuyó a su importancia religiosa y lo convirtió en destino de peregrinos, monjes, ermitaños y sacerdotes.
Este papel religioso del sitio se mantuvo a lo largo de los siglos, y la evidencia arqueológica relacionada con la peregrinación y el culto confirma la continuidad de la actividad religiosa allí durante la Edad Media, incluso bajo el dominio islámico.
