Siempre es bueno estar atentas a cualquier cambio que se produzca en nuestro cuerpo. Para las mujeres es esencial vigilar sobre todo los senos. Aquí damos una breve mirada a los cuidados y las principales enfermedades de las mamas.
"El autoexamen de los senos (AES) es una costumbre salvavidas. Es la mejor defensa que tenemos contra el cáncer en el seno. Y este tipo de cáncer está segundo solamente detrás del cáncer de pulmón como muerte principal de cáncer en las mujeres", dice un material de la Washington Radiology Associates (WRA). Siguiendo esta información, el AES es para mujeres de todas las edades. Algunos doctores recomiendan que la mujer examine sus senos apenas comiencen a desarrollarse, para familiarizarse con ellos y aprender a notar cambios inusuales. Luego, como mujer adulta, debe continuar el AES durante toda su vida. Reportar un cambio raro a tiempo da la posibilidad de tratar cualquier dolencia en su fase más temprana y con mayor posibilidad de un tratamiento efectivo y curación. Es un hecho alentador que no todos los cambios en los pechos significan una enfermedad, y no todas las enfermedades son cáncer; el 80% de todos los nódulos de seno son benignos (no cancerosos).
Hacete el AES
Lleva solo 10 a 15 minutos, no cuesta nada y se hace en privado. Es importante que tu médico te brinde las indicaciones correctas de cómo hacerlo. No tengas vergüenza de preguntar, para los médicos no existen preguntas "tontas". Después de unos pocos exámenes mensuales vas a conocer mejor la estructura de tus senos y confiarás en tu propia habilidad para reconocer cambios potencialmente problemáticos. Si no hay síntomas de cáncer en el seno, la Sociedad Americana del Cáncer recomienda que el médico examine tus senos cada 3 años si tenés entre 20 y 40 años, y cada año si tenés más de 40 años.
Una vez que aprendimos el autoexamen, que contamos con el control del médico, ¿qué hay de la mamografía? Empecemos entendiendo qué es. Una mamografía es una radiografía de los senos que puede descubrir tumores muy pequeños para ser notados al tacto. Muchas mujeres se quejan de lo doloroso que es. Esta molestia se debe a la necesaria compresión del seno con la mínima cantidad de radiación. Recordá que la compresión no es peligrosa ni le hace daño al tejido del seno. Si sentís mucha molestia, podés aliviarla con aspirina. Lo ideal es hacérsela a la edad de 40 años para establecer una base normal; cada 1-2 años para mujeres de 40-49 años y cada año para las de 50 años o más. Si hay historial familiar de cáncer, las mujeres deben consultar a su médico para exámenes más frecuentes y/o mamografías. ¿Es conveniente hacerse el AES durante la menstruación? -No, porque durante ese período los pechos tienden a inflamarse, estar más sensitivos y a sentirse con protuberancias. Contrariamente, si ya se ha pasado la menopausia, puede fijarse un día de cada mes del calendario; igual para las embarazadas. En todos los casos una vez al mes es suficiente.
Alerta las morenas
Las señales de aviso del cáncer de seno pueden ser nódulos, engrosamiento, inflamación, hoyuelos, irritación en la piel, escamosidad, dolor o sensibilidad del pezón. Se dice que las mujeres blancas son más propensas a tener cáncer, sin embargo, algunos estudios revelan que los casos en razas como la afroamericana son más mortíferos.
Una buena delantera
Los médicos siempre aconsejan mantenernos saludables y en nuestro peso. En los países donde el 40% de las calorías proviene de las grasas se presenta una notable diferencia en casos de mujeres con cáncer de mamas. Así, la proporción de cáncer de senos es mayor en los países donde existen más mujeres obesas. De acuerdo a algunos científicos, las mujeres deben reducir el porcentaje de grasas en sus dietas del 40 a no más del 30%. Esto traducido significa: Comer productos lácteos bajos en grasa, carne magra, menos yemas de huevo, sustituir la manteca por la margarina. Además, para tener pechos fuertes y sanos, anotemos:
Evitar la comida salada: envasados, embutidos y quesos. Causan retención de líquidos e hinchan los pechos, especialmente si se sufre el síndrome de tensión premenstrual.
Vitamina E: previene y alivia los quistes en las mamas. Se encuentra en el germen de trigo, aguacate, aceites de maíz y de girasol.
Pescado: el salmón y el bacalao son ricos en ácidos grasos Omega 3 y reducen el riesgo de contraer cáncer de senos.
Evitar el alcohol. Las mujeres que beben tienen un alto nivel de estrógeno. El estrógeno es una potente hormona que promueve el crecimiento de células en los senos y los órganos reproductivos.
Anticonceptivos orales. Siempre se dijo que suponían protección contra el cáncer de ovarios. Sin embargo, hay estudios conflictivos acerca de la relación anticonceptivos y cáncer de senos. Algunos autores indican que puede haber algunos subgrupos de mujeres con mayor riesgo, por ejemplo, las que nunca han tenido hijos, las que tienen un fuerte historial familiar de cáncer de seno y mujeres que estuvieron tomando anticonceptivos por más de 7 años.
Cada vez hay más
Cirugía de reducción de mamas
Hace 15 años, la cirugía de reducción de mamas era de solo 1 por cada 10 implantes, según comentó Jorge Mitelman, consultor del servicio de cirugía plástica del Hospital de Clínicas de la Universidad de Buenos Aires, al diario Clarín de la Argentina. "Ahora las piden más. El promedio de edad es entre los 25 y los 35 años. Incluso las demandan chicas de 16 años que sienten vergüenza con las mamas muy grandes. Hemos operado mujeres que hasta se sacaron 4 kilos y medio de cada mama". Están las mujeres que acuden al quirófano para evitar dolores crónicos. Algunas pacientes de mamas grandes tienen dolores de espalda y contracturas en el cuello. Con el tiempo se van encorvando. En estos casos, está indicada la reducción de lolas para mejorar la calidad de vida de la mujer.
La cirugía de reducción de lolas es más compleja que el implante; se hace desde principios del siglo pasado. Se fueron desarrollando diferentes técnicas y una de las dificultades frecuentes que los médicos han tenido que superar según Milteman es el mantenimiento de una buena irrigación entre el pezón y el resto de la mama. Esto se mejoró mucho durante los últimos años para evitar las complicaciones del posoperatorio. La percepción cambia. Ahora hay más mujeres que no quieren tener mamas grandes y caídas. Lo importante es mantener un cuerpo armónico.
Dudas sobre lolas grandes
Tener pechos enormes no siempre es envidiable. Te contamos cómo manejarlos.
¿Te sale sarpullido debajo de las lolas? Cuando se generan pliegues en la piel como sucede cuando una mujer de pechos grandes no lleva corpiño o no utiliza el sostén adecuado se genera un ambiente húmedo donde los hongos pueden desarrollarse y crecer. Asegurate de que tu corpiño mantenga tus pechos separados de la piel que hay debajo, para evitar la humedad.
¿Te duelen la columna, el cuello y los hombros? Las lolas talle superior a 100 pueden pesar hasta dos kilos, y ese peso lo cargás en tu espalda y provoca dolor. Usá un corpiño que tenga breteles anchos y tazas que sostengan bien tus lolas.
¿Ir al gym y practicar deportes te incomoda? Utilizá siempre un corpiño deportivo reforzado; los hay con breteles cruzados en la espalda. Esto mantiene a las lolas firmes en el tronco y minimiza el rebote.
Secretos anticaída
Ojo con las dietas. Aumentar y bajar esos benditos cinco kilos una y otra vez puede hacer que toda la piel de tu cuerpo incluida la piel de tus pechos pierda elasticidad y eso produce lolas flojas y caídas.
Usá corpiño deportivo en el gimnasio. Algunos estudios demostraron que el rebote reiterado debilita el tejido conectivo del pecho, responsable de mantener a tus mellizas firmes. Por eso, invertí en corpiños deportivos, que tengan tazas moldeadas y buenos breteles para mantener tus lolas en su lugar. Además, diariamente usá un corpiño adecuado para tu tamaño.
Entrenate. Ejercitar tus pectorales los músculos que están justo por debajo de tus lolas levanta tus pechos y hace que parezcan más firmes, aunque no evita la caída lógica del paso del tiempo. Las lagartijas en el suelo, evitando la flexión lumbar, pueden ayudarte a lograr el efecto. Consultalo con tu entrenador personal.
Asesoró Dr. Ricardo Abed. Fuente: Guía de Salud para el Cuidado de Sus Senos (Washington Radiology Associates).