Jubiloso, emocionado hasta las lágrimas y con una luminosa sonrisa. Así lo vimos al Doctor Artemio Ramón Bracho, a horas de enterarse de la grata noticia de que su labor de largos años por difundir aquella hermosa virtud a la que llamamos amistad llegó, finalmente, al reconocimiento oficial de las Naciones Unidas a la fecha del 30 de julio Día de la Amistad en Paraguay como el Día Internacional de la Amistad.
Este hombre de nobles sentimientos nos definió la amistad de la siguiente forma: "La amistad tiene muchas definiciones, y la definición que más se utiliza y más aparece en todos los diccionarios es 'afecto puro y desinteresado'. Tengo entendido que lo que 'hermosea' particularmente a la amistad es el desinterés. Porque desde el mismo instante que aparece un interés, eso ha dejado de ser amistad. (
) La amistad para mí es algo muy especial, es un sentimiento que está en el corazón del hombre; y desde ahí puede hacer muchos beneficios a toda la gente buena que la conozca".
LA PRIMERA CELEBRACIÓN
En los inicios de este proyecto que llevó durante este largo tiempo junto a un grupo de amigos, el Doctor Bracho tenía apenas 33 años. Se encontraba trabajando como director del hospital de Puerto Pinasco. "Puerto Pinasco era un emporio de riqueza, entonces trabajaba muy bien. (Pinasco) Tenía una fábrica de tanino donde estaban trabajando 2000 obreros; es una cantidad muy importante. Y yo tenía mucho trabajo siempre en el hospital, y en una mañana del 19 de junio de 1958 que se celebra el Día del Árbol me iba caminando por una de las calles de Pinasco y se me acerca un obrero y me dice: 'Doctor, esta noche estamos clausurando la Semana del Árbol, ¿nos qerría decir unas palabras al Club Social?'".
Bracho aceptó la invitación, dio unas palabras en el acto, y fue ese el instante que le sirvió de inspiración para iniciar una campaña en busca de unir nuevos lazos de amistad. Al día siguiente, el 20 de junio, luego de terminar sus quehaceres en el hospital, se quedó solo en su consultorio a rememorar lo acontecido la noche anterior. Fue cuando se dijo a sí mismo: "¿Y la amistad? Este sentimiento tan hermoso, tan sublime, ¡no tiene su día!".
La idea fue comunicada de inmediato a su señora, también médica, quien trabajaba junto a él en el mismo hospital. Esa misma noche invitaron a las personalidades más importantes de Puerto Pinasco: el Sr. Horacio A. Miami, gerente de una importante empresa internacional; el Sr. Orlando Troncoso, contador; el Sr. Kurt Singer, secretario; Víctor Alfonso Rolón, Juez de Paz y el Cap. Carlos Riva, presidente del Club Social. El apoyo fue unánime y el entusiasmo se hizo presente. "Resolvimos que a los 30 días de esa fecha ya llevaríamos a cabo esa primera celebración, con el nombre de la Semana de la Amistad, del 21 al 27 de julio del año 1958. Con un éxito increíble, sensacional, maravilloso".
EL BOCA A BOCA
Recordando la difusión de esa primera celebración, Bracho evoca una anécdota particular: "Cómo hicimos conocer a la gente: Eso era muy difícil, porque Pinasco era una población que no contaba con medios de comunicación de ninguna naturaleza. Resolvimos poner como una pancarta, un pasacalle con esta inscripción: Semana de la Amistad, del 21 al 27 de julio de 1958, celébrela dignamente con un gesto altruista, con un gesto amistoso'. Entonces ese mismo escrito poníamos en el único almacén que funcionaba en Puerto Pinasco, al dorso de cada recibo de la empresa. Y yo mismo, en el hospital donde concurrían muchas personas al día lo estampaba al dorso de cada receta".
"Y así lo dimos a conocer a la gente, después visitamos las distintas dependencias de las fábricas, sección por sección; visitamos a los clubes deportivos; visitamos las escuelas, los colegios; fuimos sembrando de esa forma todo lo que queríamos hacer", señaló con el recuerdo intacto de aquellos días.
Llegada la fecha señalada, el impacto fue descomunal. "Toda la población se largó a trabajar con nosotros: hermoseaban la ciudad, blanqueaban todas las casas, por la noche se ponía candil en los postes; y quedaba muy hermoso. Una cosa bellísima. Llegamos a la fecha y fue una cosa sensacional". Así fue la primera celebración de la Semana de la Amistad.
CADA 30 DE JULIO
Una gran victoria de la Cruzada Mundial de la Amistad nos remite a 1964, cuando a través de la Resolución Nº 242 del Ministerio de Educación se dispuso oficialmente el 30 de julio como el Día de la Amistad en Paraguay.
Bracho manifiesta que desde un comienzo se buscó un acercamiento con el Ministerio de Educación, con el ímpetu de lograr que los niños tomen los pensamientos correspondientes a la amistad y a la necesidad de hacer amigos, desde su más primera infancia. "Buscamos un acercamiento con el Ministerio de Educación, y desde la distancia ya desde Puerto Pinasco lo planteábamos. En el año 1964, el día 7 de julio, por la Resolución 242 se declara que el Día de la Amistad se celebraría de ahí en más el 30 de julio de cada año".
VERSIÓN ARGENTINA
En Argentina, y como ocurriera después en países como Brasil, Uruguay y España, se celebra el "Día del Amigo" cada 20 de julio. Sin embargo, lo que pocos conocen es que tal recordación fue inspirada en la misma Cruzada de la Amistad fundada por el Doctor Bracho.
Enrique Febbraro, odontólogo argentino, fue el propulsor de la idea en su país, quien alguna vez oyó del "Día de la Amistad en Paraguay".
"Yo lo conozco muy bien al señor Enrique Febbraro. Él me escribió, ¿y sabe lo que dice la carta? Dice: 'Mire, Doctor, yo le confieso que yo me inspiré en su Cruzada, a través de la Radio La Voz de la Amistad de San Francisco, California'. Fue la radio que nos apoyó desde la primera Cruzada de la Amistad, de Puerto Pinasco. Después escribió: 'Pero he decidido en Argentina ponerle el 20 de julio como fecha de celebración, porque es el día que el hombre llegó a la luna'".
La adaptación del argentino del "Día del Amigo" se inició once años después del movimiento de la Cruzada de la Amistad que iniciara Bracho a fines de los '50.
Tiempo después, el médico paraguayo se comunicó con el argentino a través de una misiva que buscaba unificar las fechas para compartir la celebración entre los países hermanos. Tras una primera aprobación, el argentino fue invitado al país para homenajearlo y, al mismo tiempo, recibir el Premio Amigo Internacional del Año. Finalmente Febbraro desistió: no propuso el cambio de fecha ni asistió al acto de ceremonia. "Me dijo que no se animaba hacerle conocer la noticia al pueblo argentino, que ya estaba acostumbrado a la celebración del 20 de julio. Pero nosotros le entregamos la distinción del entonces ministro de Relaciones Exteriores", apunta Bracho.
RECONOCIMIENTO MUNDIAL
Aquel incansable Artemio Bracho que a los 33 años encontró en la propulsión de la amistad su misión de vida, hoy ve un sueño cumplido a sus 86 años: el Día de la Amistad paraguayo hoy es el Día Internacional de la Amistad.
En sesión plenaria del 3 de mayo de 2011, Día de la Cruz, y aprobado por consenso de sus 192 Estados miembros, con resolución A/65/L.72, la Organización de las Naciones Unidas decide invitar "a todos sus Estados miembros (...) a celebrar apropiadamente cada año esa fecha", según su cultura y circunstancias, teniendo en cuenta la cultura, costumbres, en el marco de actividades educativas, de concienciación pública.
De esta forma, el 30 de julio se incorpora al calendario de celebraciones de la ONU.
El propulsor se enteró de la noticia a través de una llamada telefónica de Cecilia Medina, periodista de ABC Color. La sorpresa del médico fue evidente. Y la emoción, insondable. "¡Qué te voy a decir! Yo no podía creer cuando escuché por primera vez (
) "Me llevé una tremenda emoción, hasta ahora estoy recordando".
Es entonces cuando le brotan las lágrimas y, con alegría desbordante, se limita a decir con mirada contemplativa: "Fue una cosa tan sensacional
".
AQUELLA PODEROSA VIRTUD
El Doctor Bracho abraza con orgullo su fervor hacia el sentimiento que le provoca la amistad y la difusión de la misma alrededor del mundo. "Yo tengo tanta esperanza en la amistad. Considero que es una esperanza para toda la humanidad. Porque este mundo nuestro está realmente muy mal. Nosotros decimos que este mundo está enfermo, y vivimos en peligro permanente. El choque es grande entre potencias importantes y eso sería muy penoso; y, por otro lado, nosotros acá en Paraguay vivimos momentos muy difíciles y muy desagradables por ese distanciamiento que hay entre los distintos sectores de la sociedad. Por distintas partes que uno vaya encuentra solamente distanciamientos, como la misma gente del Congreso. ¿Qué ejemplo de unidad nos dan ellos para tratar de hacer algo positivo y útil por nuestra Patria?", reflexionó el doctor.
DE PARAGUAY AL MUNDO
Visiblemente emocionado, el Doctor Artemio Ramón Bracho es consciente del aporte conmemorativo que entrega con su vida al país y al mundo con sus 86 años de tenaz dedicación a su trabajo, a su familia y a sus amigos.
"Es un verdadero regalo que ofrecemos al Paraguay en ocasión de su Bicentenario. Es increíble lo que sucede. Es un regalo realmente demasiado importante para el Paraguay y para el mundo. Pienso que tenemos que comprometernos formalmente los paraguayos a cambiar; tenemos que conseguir una verdadera transformación del Paraguay. Y tenemos que hacer que desaparezca un poco ese distanciamiento que hay entre nosotros; buscar mayor tolerancia, mayor acercamiento, mayor comprensión y amistad entre los hombres para que podamos entendernos y hacer algo realmente importante por este Paraguay que está clamando hace rato".
En tiempos en que hacer una vida de valores es una rareza que ya poco se contempla, Bracho con su filosofía de vida nos recuerda a Gregorio Marañón, aquel médico, científico, historiador, escritor y pensador español que se preguntaba: "¿Es que hay en realidad en este mundo algo superior al amor?". Era entonces cuando el mismo pensador se respondía: "Sentí una voz interior que me decía: la amistad".