Dudas rodean muerte de militar paracaidista

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El paracaídas es un elemento que permite el descenso a tierra de personas o cosas desde una plataforma aérea, a una velocidad que posibilita un aterrizaje sin daños.

Sin embargo, desde 1837 se produjeron incontables accidentes, donde civiles y militares perdieron la vida por distintos problemas con su paracaídas, tras saltar de un avión. En ese año ocurrió el primer percance fatal en la historia del paracaidismo. Roberto Cocking saltó desde 5.000 pies (unos 1.500 metros) con un paracaídas que había construido en forma de cono invertido, de acuerdo a los relatos.

A esta larga lista de fallecidos en estas circunstancias se suma el teniente de Aviación Denis Raúl Cañete, quien murió el martes a la mañana tras precipitarse a tierra desde una altura de 1.400 metros.

El militar realizaba una práctica de salto libre, con al menos 20 camaradas. Fue el último en salir de un avión Caza C-212 de la Fuerza Aérea Paraguaya, pero no pudo descender normalmente y sufrió traumatismos de cráneo y tórax, entre otros, de acuerdo a los datos.

Las personas que realizan este tipo de prácticas llevan dos paracaídas; el principal y más grande, y uno denominado auxiliar, más pequeño, pero que en muchas ocasiones salvó vidas, aunque generalmente los afectados sufren algún tipo de fractura.

Relatos de testigos señalan que el teniente Cañete, al tener problemas con su paracaídas principal intentó recurrir al dispositivo de emergencia, pero se enredó con él y cayó de punta a tierra, específicamente a unos 300 metros al sur de la pista del Grupo Aerotáctico de la Fuerza Aérea, en la ciudad de Luque.

Los militares trasladaron a la víctima en helicóptero hasta la Sanidad de la base principal de la Fuerza Aérea, ubicada a pocos kilómetros del lugar del accidente. Llamativamente, la Policía y la Fiscalía no fueron informadas de lo sucedido, según se informó.

Pero el hermetismo creció aún más, hasta tal punto que dos horas después del percance, los agentes castrenses solo permitieron el ingreso a la unidad militar a la fiscala Celeste Campos Ross y a un médico forense, no así a los efectivos de la Policía y de Criminalística, que son los principales encargados de cualquier tipo de investigación, ya sea de hechos accidentales o criminales.

Al día siguiente del suceso la fiscala Campos Ross solicitó a la Fuerza Aérea la remisión de la lista de militares que realizaron el salto con el teniente Cañete, además de la copia de un vídeo que grabaron los examinadores para analizar la prueba. Sin embargo, no hubo respuestas sobre la petición, según confirmó la propia representante del Ministerio Público.

En principio se cree de un accidente, pero los investigadores no descartan una negligencia y convocó para una declaración desde mañana a varios militares. Un civil que observó parte de lo sucedido desde su casa dijo que tenía sospechas de que el militar se golpeó al saltar, ya que no se movió por varios segundos, en plena caída.