06 de octubre de 2006 a la - 09:10
Enseñar exige curiosidad
Este artículo tiene 20 años de antigüedad
Si existe una práctica ejemplar como negación de la experiencia formadora es la que dificulta o inhibe la curiosidad del educando y, en consecuencia, la del educador. Es que el educador que sigue procedimientos autoritarios o paternalistas, que impiden o dificultan el ejercicio de la curiosidad del educando, termina por entorpecer su mente en el ejercicio de la negación de la otra curiosidad. La curiosidad de los padres que sólo se experimenta en el sentido de saber cómo y dónde anda la curiosidad de los hijos se burocratiza y perece. La curiosidad que silencia a otra también se niega a sí misma.
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