Antecedentes respecto de la utilización de los explosivos C-4
“El C4 puede moldearse fácilmente en cualquier forma deseada, se puede introducir en rendijas, huecos de edificio, puentes, equipos o máquinas y en cartuchos de carga hueca del tipo usado por las fuerzas especiales. Debido a su estabilidad y su poder destructivo puro, el C4 ha atraído la atención de terroristas y guerrilleros de todo el mundo. En octubre del año 2000, terroristas utilizaron el C-4 para atacar el USS Ciole (destructor de la marina estadounidense), en el puerto yemení, matando a 17 marineros, en 1996 utilizaron el C-4 para volar las torres Khobar, un complejo residencial militar estadounidense en Arabia Saudita. El C-4 también se ha utilizado en muchos de los ataques suicidas en Israel y territorios ocupados israelitas.
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El 2002, un ataque terrorista con el uso de explosivos C-4 en la isla de Indonesia de Ball, preparados en la modalidad de coche bomba, chaleco y suicida y en un paquete más pequeño que fue detonado frente al consulado estadounidense, provocaron en total la muerte de 202 personas. En el 2003, un ataque igual en Yakarta mató a ocho personas. Desde 1998, el C-4 ha sido frecuentemente evidente en una serie de ataques más en Indonesia.
En el año 2007 en Beirut un atentado bomba con el explosivo C-4, causó la muerte de militares del contingente español de la Fuerza interina de las Naciones Unidas. El mismo explosivo plástico C-4 se ha utilizado en muchos ataques suicidas en Pakistán, Sri Lanka y otros países. También se ha tenido una serie de incidentes con personas que fueron detenidas al planear subir a vuelos trasatlánticos con explosivos C-4 para perpetrar ataques. Para el ataque a la AMIA, Argentina, reportes e investigaciones indican que también se habría utilizado el C-4 como detonador del explosivo base”.
Esto refiere uno de los puntos del extenso reporte remitido por la Embajada de los Estados Unidos en Paraguay al fiscal Francisco Ayala.
Intentaron vender al mercado negro
El sargento ayudante Diego Marcial Aquino Encina (32), de la 1ª División de Caballería, con asiento en Capitán Joel Estigarribia (Chaco), y el sargento 1º Silvino Almada (31), de la Dirección de Material Bélico (Dimabel), con base en la capital, fueron detenidos el 5 de enero de 2009 cuando intentaban comercializar 267 “panes” de C-4 con componentes químicos de 700 gramos cada uno (186,900 kilos en total), de los cuales 21 estaban preparados con sus respectivos estopines para accionar.
También requisaron 25 fusiles M-1 sin culata, 41 detonadores y seis paquetes de mecha lenta, de aproximadamente 10 metros.
De acuerdo a los informes policiales, los militares ofertaban varios tipos de material bélico, entre explosivos, armas y municiones, a potenciales compradores. La información fue obtenida por el servicio de inteligencia policial, y se dispuso de una entrega vigilada.
Para llamar la atención de los traficantes, dos agentes se hicieron pasar por supuestos narcos, interesados en adquirir las armas.
La transacción se acordó en un sitio apartado de la ruta “Rogelio R. Benítez”, cerca de Piribebuy, lugar donde llegaron los militares con el arsenal, a bordo de un automóvil Volkswagen Gol rojo, con matrícula AEZ 237.
Sin percatarse de que eran vigilados, los traficantes enseñaron el cargamento a los supuestos compradores y al cerciorarse estos de que todo estaba en orden, dieron la señal para que interviniera el resto de la comitiva.