10 de diciembre de 2004 - 09:12
La cadenilla de la Virgen
Este artículo tiene 21 años de antigüedad Cuando lo dejó sobre el altar, el difunto fulgor de las candelas esplendió con fugitivas agujillas en las cuentecitas de oro. No la había visto nunca de ese modo: tan extraña y tan bella. ¿Sería que notaba por primera vez la encantadora atracción verde de la esmeralda en el centro de la crucecilla?