Maniqueísmo y patrística

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En general, los primeros pensadores que profesaron el cristianismo tenían de la filosofía una visión bastante negativa. De alguna manera, las discusiones y contradicciones entre las diferentes escuelas filosóficas eran juzgadas como charlatanería, o insensatez, o locura. En consecuencia, para ellos no había más sabiduría que la revelación evangélica “que contradice a la filosofía y supera a la razón”.