Nde pariente (respuesta a El Bicentenario: tumba perfecta para el guaraní)

Este artículo tiene 14 años de antigüedad

Estimado Juan Manuel Silvero, Es mi deseo por medio de esta carta hacer saber que nada nos une, ni las ideas ni el apellido. La casi homonimia ha posibilitado una confusión acerca de nuestras posturas.

Sarmiento dudó en su momento de la existencia del Paraguay, vos dudas de la existencia del guaraní. Yo defiendo la existencia del guaraní y del Paraguay, muy a pesar de tus exóticas elucubraciones.

Por otro lado, estoy convencido de que el guaraní, tanto el idioma como la cultura, ha significado una piedrita en el zapato de muchos ñembo europeos, aspirantes a chuchis que ponían cara de asco al escuchar el idioma guaraní. Por eso no es extraño que en el Bicentenario patrio esas viejas expresiones de los trasnochados neopositivistas ñembo progresistas salgan a luz una y otra vez.

Te cuento ¿pariente?, Juan Manuel, que en 1870, el mismo año que el Paraguay quedaba devastado por los horrores de la guerra, la Escuela Normal de Paraná se constituía en una especie de matriz para impartir una educación "progresista", alejada de toda cultura salvaje y muy cercana a los "ideales" ajenos. Según un historiador, la escuela era norteamericana por sus directores, por sus regentes, por su mobiliario y útiles, por la traducción de sus libros ingleses, por su táctica escolar militarizada y uniforme, por sus procedimientos y doctrinas.

Asimismo, probablemente te ayude, mi estimado Silvero, saber un poco más sobre las ideas que sustentan el desprecio a todo lo que suene a aborigen y tenga pinta de salvaje. Te cuento que, un señor de apellido Sarmiento, estaba convencido de que el inconveniente de los argentinos era optar, o por la civilización, o por la barbarie. Y la Escuela Normal de Paraná, fue el medio que defendió y promulgó la Civilización, pues, los anglófilos, estaban persuadidos de que la civilización era la ciudad, lo urbano, lo europeo. En cambio, la barbarie se emparentaba con el campo, lo rural, el atraso, la mandioca, el aborigen, el gaucho, el guaraní, etc.

Entonces, mi querido Silvero, estos estrategas civilizadores estaban seguros que por medio de la educación europea, la  "civilización" vencería a la "barbarie". Las expresiones de aquellos que defendían la civilización son muy parecidas a las que hoy vemos en twitter o en los lectores opinan. Sarmiento expresaba lo siguiente: "Quisiéramos apartar de toda cuestión social americana a los salvajes por quienes sentimos sin poderlo remediar, una invencible repugnancia".

Te decía que la barbarie debía ser aniquilada- de la misma manera que vos y otros desubicaditos/as desean la muerte del idioma-, por ello, el mismísimo Sarmiento plasmó en una carta a Mitre lo siguiente: "…no trate de economizar sangre de gaucho. Éste es un abono que es preciso hacer útil al país. La sangre es lo único que tienen de seres humanos esos salvajes".

Ahora bien,  ¿vos sabes, mi apreciado Juan Manuel Silvero el lugar que los guaraní hablantes ocupaban en el altar de Sarmiento?


Te cuento. Durante la contienda de la guerra del 70, llegó a manos de Mitre una carta del ídolo tuyo, el civilizador Sarmiento. En la misma se instituía la esencia del desprecio hacia nuestra condición de bárbaros; "Estamos por dudar de que exista el Paraguay. Descendientes de razas guaraníes, indios salvajes y esclavos que obran por instinto a falta de razón. En ellos se perpetúa la barbarie primitiva y colonial.

Son unos perros ignorantes de los cuales ya han muerto ciento cincuenta mil. Su avance, capitaneados por descendientes degenerados de españoles, traería la detención de todo progreso y un retroceso a la barbarie... Era preciso purgar la tierra de toda esa excrecencia humana: raza perdida de cuyo contagio hay que librarse".

Te cuento manucho, que mientras la guerra se fagocitaba a toda la población paraguaya, la campaña contra el idioma guaraní se hacía sentir con fuerza. Juan C. Decoud escribía en 1869; Esa lacra- se refería al guaraní- , así como el nombre de Francisco Solano López, hay que borrar de la mente de nuestros compatriotas, para poder regenerar al pueblo todo.

Asimismo, mi dilecto ninguneador, te recuerdo que en 1870 en el Congreso Constitucional un representante de Paraguarí presentó la moción de que se permitiera a los miembros del Congreso expresarse en guaraní. La indignación e hilaridad de los civilizados fue enorme. La propuesta fue combatida con inusitada energía.

¿Ves Juan Manuel? Lo tuyo, lo de Pizarro o lo de Carmiña, tiene una larga y miserable historia apoyada en el desprecio y la humillación.


Desprecio que en otro tiempo no se libraba en la WEB, sino en las escuelas. Juan Crisóstomo Centurión cuenta que se prohibía hablar en guaraní en horas de clase.

A fin de hacer efectiva dicha prohibición se distribuían a los cuidadores o fiscales unos cuantos anillos de bronce que entregaban al primero que pillaban conversando en guaraní. Éste los traspasaba a otro que hubiera incurrido en la misma falta y así sucesivamente, durante toda la semana hasta el sábado en que se pedía la presentación de dichos anillos, y cada uno de sus poseedores como incurso en el dedito, llevaba el castigo de cuatro o cinco azotes.


Hoy todo ha cambiado, mi estimado Silvero. Hablar en guaraní es un derecho constitucional. Vos podés expresar lo que te parezca, nosotros los guarangos seguiremos pintando nuestro mundo con el pincel del idioma que mejor manejamos. Si crees que el guaraní ya no existe, es tu problema.

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"Heta árama ojejukase guarani ñe´ê, ha upeichavéro imbareteve ha hetiaéverei. Oimêramo pende jeguaru ha pe tĩ orejuru ijeguakáhaguere  guaraní ñe´eme, pee ha´e hina umi vyro okañyva ikorapýpe".


Durante décadas se ha intentado aniquilar al idioma guaraní, pero su fuerza y su vitalidad crecen cada día. Si al adornar nuestras bocas con el guaraní,  se asquean y sienten vergüenza ajena, ustedes son unos tontos que se extravían en su propio patio.

José Manuel Silvero Arévalos

N. de la R.: Lea la nota a la que responde José Manuel Silvero Arévalos. "El Bicentenario: tumba perfecta para el guaraní".