Saqueo inmisericorde de lo poco que queda de refugio de montes

La cal se fabrica en condiciones rudimentarias. Las caleras de San Lázaro requieren ingentes cantidades de leña, para poner en funcionamiento los hornos donde se introduce la piedra caliza.

El distrito de San Lázaro, donde se encuentran ubicadas las compañías Vallemí y Tres Cerros, es depositario de grandes cantidades de piedra caliza.

La serranía se extiende en forma generosa,  paralela al río Paraguay, albergando grutas y cavernas, la mayoría de  ellas nunca visitadas por el hombre.

La piedra caliza se explota en forma comercial desde 1947, cuando se instaló en la región la empresa argentina Vallemí SA.

La firma quebró en 1967 (aún se sospecha que en forma fraudulenta) y el Banco Central asumió las deudas; de este modo, sus bienes pasaron a manos del Estado paraguayo, hasta la fecha.

La Industria Nacional del Cemento (INC) nació con una propiedad que se extiende a lo largo de 50 kilómetros de la ribera del río Paraguay, en un área que se conoce como "reserva de caliza".

Con tamaña superficie en sus manos, la INC tiene posibilidades de explotar cemento a lo largo de 1.000 años más. Muchos millonarios todavía pueden surgir gracias a la corrupción que gira en torno a su funcionamiento.

Saqueo inmisericorde

Otorgar permisos de explotación de  canteras de piedra caliza es potestad de la INC. Los beneficiarios, obviamente, políticos, sindicalistas y empresarios con injerencia política.

Las canteras se distribuyen en forma anárquica. En un cerro puede encontrarse una o dos, en otra elevación otro tanto. El resultado es que cada quien trabaja como mejor le parece y al final la explotación tiene un bajo rendimiento.

Los recursos naturales ubicados dentro de la reserva de la INC pertenecen al Estado paraguayo, por lo tanto el país pierde ingentes bienes naturales.

Como prueba se puede mencionar que en los cerros de San Lázaro se encuentran yacimientos de mármol de extraordinaria belleza y calidad.

Especialistas de Carrara (Italia) quedaron sorprendidos por la calidad del mármol paraguayo. Aquí se pueden encontrar colores veteados que en Italia envidian.

Bueno, pues nosotros hacemos cal con  un mármol de primerísima calidad.

Para colmo, una parte de los yacimientos de mármol que afloran en la superficie fue destruida por los dinamitizados de las canteras.

Quemar la piedra

La fabricación de cal es rudimentaria en extremo. Se necesita un horno, piedra de calidad y abundante leña.

Aquí está el otro  problema: traficantes de madera roban todo lo que pueden para abastecer las necesidades de las caleras.

Con el auge de la construcción, la demanda de cal no da abasto. Para satisfacer los pedidos, se roba madera de donde sea y como sea. Se ingresan en propiedades privadas, se inventan ocupaciones, se invaden áreas protegidas. Cualquier justificación es válida para robar madera y convertirla en leña para las caleras.

La impunidad  y la complicidad de las autoridades de aplicación conspiran contra las reservas boscosas de Concepción.

Por hacer unos kilos de más o de menos de cal, se tolera la destrucción y el saqueo de bienes que pertenecen a la nación.

El tema es que nación somos todos y nadie al mismo tiempo. Es lo que pasa con la reserva de la INC: tiene dueño, pero cualquiera se considera con libertad para saquear, total es de todos.

 

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