Se engañaban entre socios

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Jorge Alberto Roubineau, en su declaración ante la escribanía, aseguró que a mediados de julio de 1995 fue contactado por Emilio Rolando Villar, quien le pidió que se reúna con él en Asunción para hablar de un proyecto. El encuentro se hizo luego en una oficina con la presencia de Roque José Carmona.

En la oportunidad le informaron que se había creado una empresa vial de nombre Arena SA, cuyo directorio estaba conformado por el ingeniero Luis Szmuc Gusfinkiel y su madre Elka de Szmuc. El objetivo era hacerse cargo de la obra que Eacsa-Torres no llevaba a cabo, y que él se estaba por acordar con La Consolidada, quien haciendo uso de sus derechos como fiador ofrecería la obra a Arenas, que tenía que concluir las obras y evitar así el desembolso del seguro de 2.500.000 dólares.

El plan era: a) La deuda de Eacsa no sería pagada, se crearía una empresa fantasma, cuyo director sería un amigo íntimo del presidente del BNT (un tal Alfredo Asuad); b) El ingeniero Szmuc, quien no tenía ninguna vinculación con el BNT, era el hombre ideal para estar al frente del emprendimiento, ya que obtendría los beneficios en la ejecución de Coomecipar II; c) Supuestamente se había tocado el tema de ajuste de precios en forma extraoficial con el entonces ministro de Obras Públicas, ingeniero Facetti; la gestión la llevaba el “Ronco”, que era el senador Juan Carlos Galaverna.

Explicó que aceptó participar y en julio e 1995 se incorporó al grupo.

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Refirió que luego el plan se cumplió como le explicaron.

El acuerdo privado entre Arena SA y Eacsa-Torres se materializó el 4 de agosto de 1995 y se dio la cesión de derechos, con la participación de La Consolidada y el aval del MOPC, no así del BID.

Afirmó que el 10 de agosto de 1995, para pago de liquidaciones de obreros de Eacsa-Torres, retiró la suma de G. 200 millones, en cheque de gerencia del BNT.

Dijo que en una de la reuniones escuchó al “Ronco” manifestar que tenía luz verde de Milton (Cataldi) para desviar fondos de Arenas por un monto no mayor de mil millones por año, por lo que propuso la construcción de una empresa constructora.

Refirió que esta situación le quiso comentar a Cataldi, con quien se reunió después. Pero en la antesala de la oficina lo recibió Juan Ernesto Villamayor, quien le dijo en voz baja “no digas nada de Black SA”.

“Al comienzo no podía entender el porqué. Después de reunirme con Cataldi, me preguntó si conocía una empresa constructora de nombre Black SA. Automáticamente me di cuenta que en esa reunión de octubre de 1995, se estaban engañando entre ellos mismos”, apuntó.

Dijo que le dolió ver cómo se desviada dinero del BNT, a través de la empresa paralela. Señaló que se conseguían documentos fraguados para cubrir los desembolsos en diferentes conceptos.

Afirmó que para todo ello, Calé le contrató a un contador de apellido Ortiz, que tenía su estudio en San José 711 de San Lorenzo.

Esta declaración, con los documentos respaldatorios, ya se puso en su momento a conocimiento del entonces juez de la causa del BNT, Hugo López y el fiscal José Casañas Levi. Sin embargo, llamativamente ambos nunca incluyeron a Galaverna y varios otros sindicados por el testigo, en el proceso por el vaciamiento del banco obrero.

La Cámara de Apelaciones había incluido la calificación de asociación criminal, para que más personas sean enjuiciadas. Había suficientes indicios de que varios miembros de la banda implicada en el desvío no fueron investigados por la Fiscalía ni la justicia.

Ahora, el Ministerio Público dictaminó que Calé nunca pudo ser investigado, porque tenía fueros. Con relación a los otros implicados por el testigo, la causa ya prescribió, según la Fiscalía.

Luego de diez años de aquella denuncia, se hace muy difícil la investigación.