Capacidad: Distingue los tipos de narraciones literarias.
Existen muchísimas clases de narraciones literarias. Aunque cada una tiene una forma peculiar de presentar los hechos, todas tienen la virtud de poner en juego nuestra imaginación y trasladarnos a mundos fantásticos, y algunos tienen mensajes muy útiles para la vida. Veamos cuáles son las principales.
La novela
La novela es la especie mayor de las narraciones literarias, la más extensa, más compleja y mejor desarrollada. Presenta una gran cantidad de personajes y situaciones. Puede contener diálogos y versos.
El cuento
El cuento es una narración breve, que puede partir de un hecho real o imaginario. La historia que desarrolla es menos complicada que la novela y el número de personajes es menor.
El mito
El mito es la narración que describe y retrata el origen de los elementos de una civilización. Se desarrolla en un tiempo anterior al nacimiento del mundo. Es propio de las sociedades primitivas.
La fábula
La composición literaria, en verso o prosa, que tiene animales u objetos inanimados como personajes, cuya intención es demostrar una verdad moral a modo de advertencia, se denomina fábula.
La leyenda
Parecida al mito, la leyenda es la naºrración de hechos imaginarios pero que se consideran reales, y que también busca explicar un fenómeno desconocido. A veces se da una mezcla de hechos reales y de ficción, aunque se parte de situaciones históricamente verídicas.
La poesía épica
La poesía épica narra hechos legendarios, hazañas de un héroe o de una colectividad. A la narración pueden acompañar las descripciones y los diálogos.
La anécdota
Una anécdota es un relato breve de un hecho curioso que tiene como propósito ilustrar algo, enseñar o simplemente entretener.
La parábola
La parábola es una forma de alegoría, que narra una historia cuya verosimilitud se consigue estableciendo un vínculo entre la ficción narrada y la realidad a la que remite. Busca censurar un vicio o defecto. Se parece a la fábula, pero los personajes son seres humanos.
La biografía
La biografía es la narración de los aspectos desconocidos y sobresalientes de la vida de una persona. Tiene como variante la autobiografía, que es una biografía realizada por el propio autor.
Afianzamos lo que aprendimos
1.Lee las siguientes narraciones y clasifícalas:
1.
Un anciano se encontraba solo en su tapÿi porque su gente se había ido a cazar y tardaba en volver. Sintió hambre y, como no había comida en la casa, decidió salir en busca de frutas.
Con mucha dificultad, llegó al pie de un árbol cargado de frutas maduras y apetecibles. No había ni una sola fruta en el suelo, porque unos niños habían comido todas la que cayeron y luego subieron al árbol y allá arriba se acomodaron para seguir comiendo las deliciosas frutas.
El anciano les suplicó que echasen algunas para aplacar su hambre. Los niños, en lugar de ayudarlo, se burlaron de él, y le dijeron que si quería comer tenía que subirse al árbol, como ellos. El anciano les respondió que no podía subir, que apenas caminar podía.
Los chicos continuaron burlándose de él y no le alcanzaron ni una sola fruta. Tupã, que lo estaba observando todo, castigó a los niños transformándolos en mono y los condenó a vivir siempre en los árboles, a correr siempre en busca de alimentos y a perder la facultad de hablar, ya que hablando se habían burlado del anciano.
(Versión de Moisés Bertoni)
2.
"Ruego al padre del alumno Raúl Ortiz (h), se sirva presentarse el día de mañana en horas de clase, por motivos que guardan relación con la conducta del niño. La maestra". La seca citación estaba escrita con prolija letra pedagógica, en el bastante sucio cuaderno de deber de Raulito (hijo). [
]
Señor Ortiz dijo la joven maestra, sin preámbulo alguno. Su hijo es una calamidad. Viene con los cabellos largos y despeinados. Trae siempre las uñas sucias y el guardapolvos imposible. En el barro de sus zapatos se puede estudiar la historia de la Tierra...
Avergonzado, Raúl (padre) bajó la cabeza. Y la maestra prosiguió implacable:
¿No puede venir más limpio, más aseado a la Escuela...? ¿No podrían ayudarle a hacer mejor sus deberes...? ¿No le obligan en su casa a estudiar sus lecciones? ¡Ciertamente, su hijo es una calamidad, señor!
Raúl (padre), humillado, atinó una explicación.
Señorita, usted tiene toda la razón del mundo dijo, trataré de remediarlo. Es que nos vemos tan poco con Raulito. Soy contador público en dos empresas. Regreso recién por la noche, y si no lo encuentro dormido, está en la calle, vaya a saber con quién. Pero le prometo que me ocuparé...
Si usted no tiene tiempo... ¿Qué hay de la madre? preguntó la maestra.
Raúl (padre) la miró tristemente.
Soy viudo, señorita aclaró. Estamos solos, o casi. Nos atiende una cocinera vieja, que sólo ve con un ojo y cojea de la derecha. [...]
¡Oh,! lo siento tanto, señor dijo la maestrita, con voz temblorosa, mientras recogía con un dedito rosado una lágrima que le corría por las mejillas ... He sido tan injusta con usted y con Raulito. Me he estado burlando del dolor de mi prójimo... giró la cabeza con un airoso revoloteo de sus cabellos rubios y se puso a llorar quedamente. [
] Me duele tanto ese pobre niño... suspiró ella desde atrás de la cristalina cortina de sus lágrimas, y prosiguió. ¿Me deja ocuparme de él...? Conozco su casa. Vendré por las mañanas. Por supuesto, cuando usted no está... [...]
Con la lengua absolutamente enredada, Raúl (padre) intentó dar las gracias, y se marchó.
Dos meses después, la dulce maestrita escribía una esquela a su mamá:
"Querida mamá. El truco de la maestra enojada resultó. Anoche Raúl solicitó mi mano. Se la di, desde luego. Nos casamos el mes que viene. Si piensas regalarme algo, que sea una docena de jabones de baño. Son para Raulito, Marta".
(La trampa, Mario Halley Mora)
3.
Saltamontes estaba pasando una mala racha. Sin trabajo y enfermo como estaba, veía acercarse la fecha de alquiler de su vivienda. Si no pagaba, seguro que le echaban de allí. Además, vestía de cualquier forma y daba pena verle.
¿Cómo podría conseguir dinero? ¡Menudo problema, amigos!
Bien, Saltamontes se dijo nuestro héroe, en voz alta, siempre has sabido enfrentarte a los problemas y esta vez no va a ser distinto. ¿Que no tengo trabajo ni salud y mis ropas tienen más agujeros que un queso de Gruyére? Bueno, lo acepto todo, pero, por fortuna, algo muy valioso me queda: el ingenio. Lo usaré con provecho y esos problemas que ahora me agobian serán vencidos.
Precisamente ese mismo día estaba lloviendo ¡y fuerte! Pronto se pusieron intransitables las veredas del bosque, mientras el cerebro de Saltamontes trabajaba a presión.
¡Ya tengo la idea salvadora! exclamó de repente, Saltamontes. Haré de "taxi" y llevaré a muchos pobres animales de un sitio a otro. Me lo agradecerán y, de paso, ganaré el dinero que necesito.
¡Qué gran ocurrencia la suya! Imaginad, amigos, a los animales viejos e inválidos en un día como ese. De no ser por Saltamontes se hubiesen tenido que fastidiar y quedarse en casa. Gracias a él, muchos veían solucionados sus problemas de transporte.
Saltamontes trabajó duro ese día. Al anochecer, sin embargo, había reunido el dinero necesario para pagar el alquiler y comprarse algo de ropa y de comida. ¿Veis, amigos, el gran valor del ingenio?
(Extraído de "365 fábulas", Servilibro)