Jakavere

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Jakavere (Gallinago paraguaiae), fotografía gentileza de Oscar Rodríguez (Paraguay Birding & Nature), CON - Paraguay
Jakavere (Gallinago paraguaiae), fotografía gentileza de Oscar Rodríguez (Paraguay Birding & Nature), CON - Paraguay

Especie número 73 del manuscrito y 387 de los Apuntamientos de Félix de Azara, con la denominación de Yacaveré y de Becacina 1ª, respectivamente.

Félix de Azara indicó en su manuscrito que don Juan Francisco Agüero le dijo “que de madrugada canta su nombre”; que compró el individuo que describió a los Payaguá; y, que lo largó en su cuarto.

En sus Apuntamientos consignó que había tenido bastantes de esta Becacina en el Paraguay; que no dudaba que también existiera en el Río de la Plata; y, en cuanto a su nombre:

“Así las llaman los españoles [Becacina]: los guaraníes yacaberés; y algunos en Montevideo aguateros, figurándose que anuncian lluvia cuando al anochecer y romper el día, y a veces con la obscuridad, suben casi verticalmente a mucha altura; de donde se dejan caer abandonados plegadas las alas cabeza abajo, sonando bere bere muchas veces continuas, y antes de llegar al suelo vuelven a subir, repitiendo lo mismo algún rato. Verdad es que ignoro si la segunda especie usa esta práctica, y si canta kaká como la primera al levantarse asustada”.

Bertoni (Vocabulario), al igual que nuestro naturalista, atribuye a esta ave el nombre común de Djakavere, del que dice alude “al sonido que deja oír cuando hace sus maniobras en los aires por la noche”; Gatti (Enciclopedia), asimismo, registró el de Yacaveré.

Nomenclatura

Sonnini afirmó que la Becacina 1ª de Azara no era la Bécasse des savannes de Buffon (Gallinago undulata), como nuestro naturalista sospechaba, sino que era la Petite bécasse d’Amérique (Scolopax minor), que aparece en su edición de las Obras de Buffon.

Azara dijo:

“Buffon indica a la bécasse des savanes diciendo: «Aunque un cuarto más pequeña que la becada de Europa, tiene el pico y tarso más largos y pardos. El gris blanco, cortado y variado con barras negras, domina en su plumaje, que es menos mezclado con canela que el de la becada». Agrega una relación bastante larga de sus costumbres, observadas en Cayena por [Raymond de] La Borde: el mismo, que según vimos cien veces en mi Tratado de Cuadrúpedos, dice pocas verdades averiguadas, y muchas noticias de oídas. Así sin hacer alto en sus observaciones, y siendo muy creíble que en Cayena y Guayana hay las mismas becacinas que en el Paraguay, donde no existe la becada, no dudo que la des savanes de Buffon es alguna de las mías, aunque no la caracteriza bastante para decidir cuál sea. Si para esto se quiere consultar su estampa 895; este no es recurso decisivo: sin embargo no hay duda en que no es de becada, como quiere el autor, sino de una becacina, que por los colores se aproxima más a la presente que a la que sigue; bien que no son puntuales, y tiene la equivocación de marcarle tres un medio de pulgadas más que yo”.

Aunque la citada Bécasse des savannes de Buffon (Gallinago undulata), retratada en la mencionada estampa iluminada número 895 de Martinet, habita en Paraguay, no es de la especie de la Becacina 1ª de Azara, la cual resultó nueva para la ciencia y fue identificada por Vieillot con el nombre de Bécasinne aguatère o Scolopax Paraguaiae (Gallinago paraguaiae; 1816, Nouv. Dict. Hist. Nat., 3, p. 356).

El epíteto que identifica a esta especie está formado con la palabra latina paraguaiae/paraguaya, en razón que de que Azara indicó que había tenido bastantes en el Paraguay.

Costumbres y nido

Azara señaló lo siguiente, en su manuscrito, sobre las costumbres y nido de esta ave:

“Me aseguran de esta ave que va en bandas no muy numerosas, y que frecuenta los parajes húmedos. Es ave común aquí, según dicen, ninguna noticia me dan de dónde, ni cuántos cría (…) Me dicen que cría tres hijos en nido de paja colocado en suelo. Don Juan Francisco Agüero me dice que de madrugada canta su nombre y que remonta muy alto para dejarse caer a plomo, haciendo ruido”.

Además, apuntó las costumbres que observó en el individuo que mantuvo en su cuarto, en los siguientes términos:

“advertí que su andar es majestuoso, meneando la cabeza, como suelen los pájaros a cada paso. Que para descansar se para sobre el pie, que jamás se oculta, ni sube a parte alguna, que de noche con luz anda como de día, que come carne sin llevarla de un lado a otro o sin andar, que en su actitud natural lleva el cuerpo airoso, y bastante (no mucho) elevado, y que mira a todos lados con despejo. Su cuerpo es un poco larguito”.

Caracteres

La descripción de la Becacina 1ª de los Apuntamientos no difiere mucho de la del Yacaveré del manuscrito, por lo que no vale la pena ocuparse de ellos.