Félix de Azara anotó sobre el nombre común de esta ave:
“Los guaraníes dan el nombre de mbiyuí a mi primera especie [la que nos ocupa], porque lo canta; y de ahí viene que le han aplicado, generalmente a todas. Pero yo las llamo golondrinas, porque este nombre da idea clara de la familia. En efecto se parecen a las de mi tierra en la modestia de sus vestidos: en volar con violencia: en el modo de beber y pillar los insectos volátiles: y en tener la boca ancha, el pico poco corvo, más del doble ancho que alto, el respiradero circular muy inmediato al otro y a la pluma, y barrenado verticalmente: en la cabeza plana, cuello grueso y corto, zancas muy breves, tarso grueso: en la cola de 12 plumas con seno: en el ala tendida, braza dilatada, remos de mayor a menor, y las puntas de los primeros encorvadas para atrás: y en que algunas se ausentan en invierno, aunque las más son estacionarias”.
En cuanto a las diferencias que encontró, entre esta especie de golondrina y la de “su tierra” -es decir de la Región de Aragón-, se lee también en sus Apuntamientos:
“difiere en el canto, que se reduce a repetir muchas veces Mbiyuí. Además es más poltrona, se posa con mucha mayor frecuencia, es más gruesa respecto a su longitud, y acomete a todo pájaro, sea el que fuere, si se acerca a su nido, persiguiéndole sin dejarlo hasta que lo ahuyenta”.
Bertoni (Vocabulario) y Gatti (Enciclopedia) recogieron el mismo nombre: Mbihdjui y Mbiyu’i respectivamente.
El individuo que nuestro naturalista describió en el manuscrito lo compró a un muchacho, y posteriormente vio otros, que se criaron en su casa y, pese a señalar que la especie habitaba el Paraguay y Río de la Plata, los consideró de pasa porque:
“según buenas noticias se va en invierno a los veinte grados de latitud, y sus ausencias no son tan fijas como las de Europa, porque se arreglan al frío; de manera que si este es poco, apenas se ausentan dos meses del Paraguay; y si mucho, tardan cuatro en volver”.
Nomenclatura
Sonnini concluyó que la Golondrina doméstica de Azara era la Hirondelle de Cayenne (Progne chalybea) de Buffon, representada en la plancha iluminada de número 545 (fig. 2) de Martinet, la que había sido identificada por Gmelin con el nombre de Hirundo chalybea (Progne chalybea; 1789, Syst. Nat., T. 1, parte 2, p. 1026).
Pero dicha Golondrina doméstica es una subespecie de la mencionada Progne chalybea identificada por el ornitólogo sudafricano Richard Kendall Brooke con el nombre de Progne chalybea macrorhamphus (1974, Nomenclatural notes on and the Type-localities of some taxa in the Apodidae and Hirundinidae, en Durban Museum Novitates, Vol. X., Part. 9, p. 130), a partir de la Hirondelle domestique du Paraguay o Hirundo doméstica de Vieillot (1817, Nouv. Dict. Hist. Nat., 14, p. 520), la que a su vez se basa en la descripción de Azara.
El epíteto que identifica a dicha ave corresponde a la palabra griega macrorhamphus/gran pico ganchudo, en razón de que, como lo señaló Brooke, esta especie tiene el pico más grande y ganchudo entre todos los hirundínidos.
Costumbres

Sobre ellas consignó Azara en el manuscrito:
“Anda por el suelo a pasitos torpemente, por lo corto de sus piernas. Su alimento lo toma en el aire como los aviones (es especie de ellos) y algunas veces se para con su compañero en las veletas de los campanarios, y otras en los tejados. Cruza mucho sus alas sobre la cola”; y, en sus Apuntamienmtos, agregó:
“No creo haya pájaro más madrugador; pues en días buenos le he oído cantar hora y media antes de salir el sol, cuando era absolutamente de noche y sin luna; pero desde la grande elevación donde estaba, presumo que percibiría alguna claridad”.
Nido
Nuestro naturalista señaló sobre su nido:
“Me aseguran que cría en las iglesias sobre las vigas o tablas, y que su nido lo hace de paja, y no de barro”.
Con mayor conocimiento, y extensión, en sus Apuntamientos indicó cuanto sigue:
“Cría en los templos y casas, y se posa con frecuencia en las cruces de las veletas acomodándose cuantas caben, y también en los caballetes de los tejados, y en estacas de los setos, durmiendo por verano en lo interior de los naranjos u otro árbol copudo; pero si hace algún frío, pasa la noche en los agujeros o bajo de las tejas (…) Se acomoda en el campo para criar en los ranchos o casas, y en los pueblos prefiere los templos y grandes edificios, sobre cuyas vigas soleras y paredes horizontales hace el nido, nunca visiblemente. A veces le pone bajo de las tejas; y aunque nunca lo he visto, aseguran que le hace con algún barro alrededor y pocas pajas dentro. Los sexos idénticos alternan para covar y alimentar a los pollos, llevándoles con frecuencia insectos uno cada vez. Crían de 3 a 4 pollos parecidos a los padres, y estos los dirigen algún tiempo trayéndolos a dormir al nido. Algunas que criaban en mi casa no duplicaron sus amores”.
Caracteres
No me ocupo de ellos pues no difieren las descripciones que de esta especie da Azara en el manuscrito y en sus Apuntamientos.
