Los grandes dinosaurios y los mamuts eran más lentos de lo que se creía, según un estudio

/pf/resources/images/abc-placeholder.png?d=2421

Granada (España), 16 ene (EFE).- Una investigación que revisó las estimaciones sobre la velocidad máxima de algunos de los animales terrestres más grandes que han existido concluye que gigantes como los dinosaurios saurópodos, los mastodontes y los mamuts se desplazaban a velocidades significativamente más bajas de lo que se creía.

El arqueólogo de la Universidad de Granada Juan Manuel Jiménez Arenas participa junto al profesor de geodinámica interna de la Universidad Complutense de Madrid Javier Ruiz, informa la institución granadina.

La velocidad de marcha de los animales depende de múltiples factores, entre ellos su tipo de locomoción y su masa corporal, explican los investigadores.

 Los animales plantígrados y graviportales, aquellos con patas columnares adaptadas a soportar grandes pesos, son notablemente más lentos que los digitígrados o ungulígrados.

Además, a partir de los 100 kilos de peso, la velocidad máxima disminuye progresivamente conforme aumenta el tamaño corporal. Un ejemplo son los elefantes actuales, los animales terrestres más pesados, que no superan los 25 kilómetros por hora.

Todos los beneficios, en un solo lugar Descubrí donde te conviene comprar hoy

En paleontología, donde no es posible observar directamente el movimiento de especies extintas, la estimación de la velocidad depende de modelos matemáticos.

Hasta ahora, estos modelos agrupaban animales con anatomías y modos de locomoción muy distintos, lo que generaba importantes sobreestimaciones: "De hecho, las ecuaciones tradicionales llegaban a exagerar la velocidad real de los elefantes actuales hasta en un 70 %, un margen de error incompatible con la reconstrucción rigurosa del comportamiento ecológico de especies extintas", detallan.

Para corregir este sesgo, el equipo investigador ha desarrollado nuevos cálculos basados exclusivamente en datos empíricos de elefantes vivos, considerados el mejor análogo de los grandes vertebrados del pasado.

Aplicando estos modelos, los resultados muestran que el mamut lanudo, con unas seis toneladas de peso, habría sido el proboscídeo extinto más veloz, al alcanzar algo más de 20 kilómetros por hora. En contraste, el enorme Mammut borsoni, que llegó a pesar hasta 16 toneladas, apenas habría superado los 15 km/h.

Estos valores sitúan a los grandes mamíferos extintos en rangos de velocidad comparables, e incluso inferiores, a los de la marcha atlética humana de élite, y muy lejos de las velocidades alcanzadas por los grandes velocistas.

El trabajo redefine las capacidades atléticas de los gigantes del pasado y subraya la importancia de emplear modelos matemáticos ajustados a la biomecánica real de animales vivos.

De esta manera, los paleontólogos pueden reconstruir con mayor fidelidad cómo se desplazaban, migraban y utilizaban su entorno algunas de las especies más impresionantes que han habitado la Tierra.