La contaminación atmosférica podría aumentar el riesgo de padecer ELA

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Redacción Ciencia, 20 ene (EFE).- La exposición prolongada a la contaminación atmosférica podría estar relacionada con un mayor riesgo de padecer enfermedades neurodegenerativas graves, como la esclerosis lateral amiotrófica (ELA), según una investigación del Instituto Karolinska (Suecia) que publica este martes la revista JAMA Neurology.

Las enfermedades de las neuronas motoras son patologías neurológicas graves en las que las células que controlan el movimiento voluntario se degradan hasta tal punto que dejan de funcionar, lo que provoca atrofia muscular y parálisis. La ELA es el tipo más común y representa entre el 85 % y el 90 % de los casos.

Las causas de estas enfermedades son en gran parte desconocidas, aunque los científicos sospechan que los factores ambientales influyen en su desarrollo y este estudio evidencia que la contaminación atmosférica puede ser uno de ellos.

Investigaciones previas ya apuntaban firmemente a que la mala calidad del aire causa inflamación y estrés oxidativo en el sistema nervioso.

El presente análisis ha incluido datos de 1.463 personas en Suecia con algún tipo de enfermedad de las neuronas motoras recientemente diagnosticada. Sus historiales se han comparado con los datos de 1.768 pacientes hermanos y con más de 7.000 controles emparejados de la población general.

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Los investigadores han estudiado los niveles de partículas contaminantes en suspensión (PM) de tres tamaños (menores de 2,5 micras, de entre 2,5 y 10 micras y de más de 10) y de dióxido de nitrógeno en los domicilios de los participantes hasta diez años antes de su diagnóstico.

Sus resultados han indicado que los valores medios anuales de estos contaminantes estaban ligeramente por encima de las directrices de la Organización Mundial de la Salud, y que los valores máximos eran mucho más bajos que en países con peores datos de contaminación atmosférica.

Los autores han constatado que la exposición prolongada a la contaminación atmosférica, incluso a niveles relativamente bajos como los habituales en los hogares de Suecia, se asocia con un riesgo entre un 20 % y un 30 % mayor de desarrollar ELA.

Además, las personas que habían vivido en zonas con niveles más altos de contaminación atmosférica experimentaron un deterioro motor y pulmonar más rápido tras el diagnóstico que quienes habían estado menos expuestos.

Los pacientes que habían vivido en un ambiente con peor calidad del aire poseían también un riesgo más elevado de muerte y eran más propensos a necesitar tratamiento con un respirador más invasivo.

“Nuestros resultados indican que la contaminación atmosférica puede influir no solo en la aparición de la enfermedad, sino también afectar a la rapidez con la que progresa”, afirma una de las autoras, Caroline Ingre, profesora del Departamento de Neurociencia Clínica del Instituto Karolinska.

Los autores han encontrado el mismo patrón en todos los pacientes con enfermedades de las neuronas motoras.

"Podemos observar una clara asociación entre la mala calidad del aire y las enfermedades neurodegenerativas. Teniendo en cuenta que los niveles de contaminación atmosférica en Suecia son más bajos que en muchos otros países, nuestro estudio subraya la importancia de mejorar la calidad del aire", señala Jing Wu, investigador del Instituto de Medicina Ambiental del Instituto Karolinska, en un comunicado.

El presente estudio, no obstante, es de tipo observacional, por lo que no se puede establecer una relación causal.