La misión Crew-11, compuesta por cuatro astronautas, se vio obligada a abandonar de forma anticipada la Estación Espacial Internacional (ISS) debido a un problema médico que afectó a uno de sus integrantes y que no podía resolverse en órbita. La operación, de la que no existían precedentes en la NASA, se llevó a cabo a bordo de una cápsula Dragon de la empresa SpaceX.
La evacuación se inició el pasado miércoles 15 de enero, una semana después de que la NASA anunciase, el día 8, la decisión de traer de vuelta a toda la tripulación, informa El País, de España.
La cápsula tardó unas nueve horas en desacoplarse de la ISS y regresar a la Tierra, amerizando en un punto del océano Pacífico cercano a la costa de California. Aproximadamente una hora después del amerizaje y de la recuperación de la nave, los cuatro astronautas salieron por la escotilla a bordo de un barco, todos en aparente buen estado de salud.
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La agencia decidió entonces que los cuatro fuesen trasladados desde el barco de recogida a un hospital de San Diego, en California. Allí, el tripulante afectado por una dolencia calificada como “grave” sería tratado, mientras el resto se sometía a chequeos médicos y descansaba.
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Los cuatro pasaron la noche en el centro hospitalario y también saldrían todos a la vez, una medida que contribuye a evitar la identificación del astronauta con problemas de salud.
Según explicó el astronauta privado y multimillonario Jared Isaacman, confirmado como nuevo administrador de la NASA, la situación no se consideró una “emergencia”, pero sí una “urgencia” motivada por un problema “grave” que no podía abordarse en el espacio.
Antes del término previsto de la misión, fijado inicialmente para marzo, la agencia optó por ordenar el regreso de todo el equipo.
Una rueda de prensa con un gran silencio
Los cuatro miembros de la Crew-11 comparecieron este miércoles por primera vez tras su regreso. La conferencia de prensa, celebrada en el Centro Espacial Johnson de la NASA en Houston, debía ser, en condiciones normales, un acto protocolario para dar por finalizada la misión, que suele celebrarse el mismo día del aterrizaje.
En este caso, se realizó días después, tras el paso de la tripulación por el hospital de San Diego.
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Nada más comenzar, la comandante Zena Cardman dejó claro el límite de la conversación: la tripulación no iba a revelar la identidad del astronauta afectado ni a ofrecer detalles sobre su estado de salud.
Pese al carácter excepcional de la evacuación, el formato del acto intentó asemejarse al de una sesión de cierre de misión más, pero con un “elefante en la habitación” del que no se iba a hablar.
¿Quién fue el afectado? ¿Qué le pasó?
La reacción de la prensa resultó llamativa: ninguno de los periodistas presentes formuló preguntas directas sobre el problema médico, más allá de una cuestión hipotética.
Un reportero planteó si, en el caso de que la política de la NASA no impidiese desvelar la identidad del afectado, la tripulación estaría dispuesta a hacerlo. Los astronautas se mostraron sorprendidos y no supieron qué responder, hasta que la moderadora intervino para reiterar que no se ofrecería información sobre ese asunto.
Sobre el futuro, Cardman afirmó: “Me encantaría volver a la estación espacial”. Su compañero de la NASA, el piloto Michael Fincke, añadió: “Sería genial si volvemos a estar en la cola para regresar”. El especialista japonés Kimiya Yui, de la agencia JAXA, que ya ha viajado al espacio en dos ocasiones, señaló, en cambio, que no volverá a volar y que se integrará en el equipo de tierra que apoya las misiones: “Dejo hueco para los que vienen”.
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Identidad y dolencia, bajo máximo secreto
Hasta el momento, la NASA no ha facilitado ninguna información sobre la identidad del astronauta afectado ni sobre la naturaleza de su dolencia.
Un día después de anunciarse la evacuación, la agencia espacial japonesa JAXA aseguró a la agencia Kyodo News que su astronauta, Kimiya Yui, de 55 años, no sufría ningún problema médico.
Un detalle operativo ha alimentado especulaciones. El 7 de enero, un día antes de anunciar la evacuación de emergencia, la NASA informó de la suspensión de una caminata espacial prevista para el 8 de enero. En esa actividad debían participar únicamente Zena Cardman y Michael Fincke, lo que ha llevado a plantear la posibilidad de que uno de ellos sea el afectado. No obstante, por ahora se trata solo de especulación.
La agencia espacial mantiene una política muy estricta de protección de la privacidad médica de sus astronautas. Este celo se ha manifestado ya en casos anteriores, tanto en 2024 como en 2020, cuando un tripulante tuvo que ser atendido en el espacio por un trombo en el cuello.
En parte por esta razón, los cuatro miembros de la Crew-11 fueron trasladados juntos al hospital y han seguido los mismos pasos tras su llegada a la Tierra, lo que dificulta la identificación del astronauta con problemas de salud.
Razones operativas para una evacuación escalonada
Aunque la evacuación se anunció el 8 de enero, el retorno no se produjo hasta el día 15. Este intervalo respondió, en parte, a la necesidad de que la Crew-11 transfiriera tareas y responsabilidades al astronauta estadounidense Christopher Williams, uno de los tripulantes que permanecen a bordo, y de que dejara la estación en condiciones operativas aceptables antes de su partida.
La salida anticipada obligó a suspender dos caminatas espaciales que estaban programadas, pero Montalbano —un responsable de la misión— aseguró que no se trataba de actividades urgentes y que podían posponerse con seguridad.
Además, el cansancio acumulado por una operación de evacuación de este tipo fue uno de los factores que llevó a suspender el traslado inmediato de la tripulación a Houston, en Texas, donde en condiciones normales se habría dado por concluida la misión el mismo día del amerizaje.
Una ISS con tripulación mínima y la cuenta atrás de Artemis 2
Tras la partida de la Crew-11, la Estación Espacial Internacional ha quedado con una tripulación mínima de tres astronautas: el estadounidense Christopher Williams y los rusos Sergey Kud-Sverchkov y Sergei Mikayev. Ante esta situación, la NASA estudia adelantar la misión de relevo Crew-12, inicialmente programada para el 15 de febrero.
La operación médica que precipitó el fin de la Crew-11 llega, además, en un momento especialmente delicado para la agencia.
La NASA se dispone a lanzar en unos días la misión Artemis II, que realizará el primer viaje tripulado a la Luna en medio siglo. Pese a la excepcionalidad de la evacuación de la ISS, el nuevo jefe de la NASA afirmó que esta operación sin precedentes no afecta a los planes actuales para el despegue de Artemis II, cuya primera ventana de lanzamiento se abre a partir del 6 de febrero.
Fuente: El País
