Los estudios revelan la sofisticada y compleja cocina de los europeos prehistóricos

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Madrid, 4 mar (EFE).- Las comunidades europeas prehistóricas utilizaban una variedad sin precedentes de productos vegetales y animales para crear comidas muy elaboradas, según han podido comprobar investigadores de varios países tras analizar los restos orgánicos encontrados en más de cincuenta piezas de cerámica descubiertas en yacimientos arqueológicos del norte y el este de Europa.

Los restos que se han analizado datan de entre el sexto y el tercer milenio antes de Cristo, y el análisis combinado de varias técnicas microscópicas y de análisis químico ha revelado el uso de una amplia variedad de plantas, como hierbas, bayas, hojas y semillas, y en muchos casos los restos vegetales se encontraron además junto a los de animales, principalmente peces y mariscos.

Los trabajos han sido dirigidos por la científica Lara González Carretero, del Departamento de Arqueología de la Universidad de York (Reino Unido), y en el mismo han participado numerosos centros de investigación del Reino Unido, Dinamarca, Irlanda, España, Polonia, Noruega, Alemania y España; los resultados se publican hoy en la revista Plos One.

Lara González ha precisado que los arqueólogos ya tenían conocimiento de la complejidad de la dieta, aunque de una manera muy indirecta, ya que había una tendencia a asociar la invención de la cerámica en aquellas sociedades cazadoras y recolectoras con el consumo y el procesado de productos de agua dulce -como el pescado- como resultado de estudios de lípidos en la cerámica y la presencia de arpones, redes y otros utensilios de pesca en los registros prehistóricos.

En declaraciones a EFE, la investigadora ha asegurado que la presencia de plantas en el registro 'arqueobotánico' también se había constatado, pero ha destacado que este es el primer estudio que ofrece evidencias directas del procesado, preparado y consumo de plantas y productos animales juntos o del consumo de determinadas plantas, entre ellas el 'Chenopodium' (de la familia de las quinoas).

La investigadora ve "complicado y problemático" relacionar las dietas mesolíticas con las actuales, especialmente porque las plantas que han identificado no se consumen en la actualidad, ya que unas, como la 'guelder rose' (un pequeño arbusto) es tóxica, y otras, como el 'chenopodium' se usa más como una hierba que como un alimento, y ha precisado que con la domesticación de animales y plantas durante el Neolítico, los cereales y legumbres se convirtieron en la base de la dieta en toda Europa. 

En el estudio que se publica hoy, los investigadores combinaron múltiples técnicas, como el examen microscópico y el análisis químico, para identificar los restos de plantas que consumían las antiguas comunidades europeas, y han comprobado que las mezclas y los ingredientes exactos variaban según la región, lo que probablemente refleja los recursos disponibles en cada zona, además de las diferentes prácticas culturales locales.

Los hallazgos enfatizan el importante papel de las plantas y los alimentos acuáticos en la dieta de los primeros europeos, y respaldan la idea de que utilizaban regularmente la tecnología cerámica para la preparación de alimentos o que cada cultura tenía sus propias y complejas tradiciones culinarias.

Este estudio también demuestra que la combinación de múltiples técnicas analíticas puede brindar información detallada que los métodos tradicionales pasan por alto, en particular en lo que respecta a las plantas que consumían los pueblos antiguos.

Los investigadores han descubierto que los cazadores, recolectores y pescadores no solo se alimentaban de pescado, sino que procesaban y consumían activamente una amplia variedad de plantas, y han incidido en que, para comprender verdaderamente las dietas antiguas, es necesario examinar con más detenimiento la composición de los alimentos.

La investigadora Marian Berihuete-Azorin, del Departamento de Prehistoria de la Universidad Autónoma de Barcelona, ha subrayado la trascendencia de este estudio pionero, que ha revelado mucha información sobre los ingredientes de origen vegetal, texturas y procesados.

La investigadora -especialista en 'arqueobotánica'- ha explicado que aquellas comunidades seleccionaban especies muy concretas e incluso partes específicas de cada planta (las semillas o las raíces). "Sabían muy bien qué ingredientes funcionaban juntos y cómo prepararlos", ha subrayado en declaraciones a EFE, y ha valorado que el estudio ha servido para demostrar que algunas de las especies que tradicionalmente se habían interpretado como malas hierbas ya se estaban incluyendo en las recetas prehistóricas.

Y aunque ha descartado también cualquier relación de aquellas dietas con las tradiciones culinarias europeas actuales, Berihuete-Azorín ha asegurado que el estudio de estos ingredientes prehistóricos combinado con la 'etnobotánica' aporta una visión muy relevante de qué plantas serían aptas para reintroducir en un futuro cercano, ya que son especies mucho más resistentes al cambio climático y están ya adaptadas a cada región.