Un equipo internacional de investigadores, entre ellos el español Pere Bover, de la Universidad de Zaragoza (noreste), publica este martes un estudio en Nature Communications, en el que explican cómo los miembros de la civilización Ichma, previa a los Incas, transportaba los loros vivos a través de los Andes para comercializarlos, hace entre 1000 y 500 años.
El hallazgo ha sido posible gracias al análisis genético y químico de unas (aún) coloridas plumas encontradas en una tumba de la época Ichma en Pachacamac, en la costa peruana, que data de entre los años 1000 y 1470 después de Cristo.
Pachacamac, uno de los centros religiosos más importantes de la civilización andina, se encuentra a 500 kilómetros del área de distribución de estas aves, que son nativas de la selva tropical.
El análisis genómico ha indicado que las plumas enterradas corresponden a cuatro especies de guacamayo grandes: el escarlata ('Ara macao'); el azul y amarillo ('Ara ararauna'); el rojo y verde ('Ara chloropterus'), y el harinoso ('Amazona farinosa'), todas ellas originarias de la selva tropical.
El estudio de la firma química que contiene el plumaje confirma que corresponden a animales que se trasportaban vivos, de la selva a la costa peruana, y que cambiaron de dieta al moverse de hábitat.
Los altos niveles de diversidad genética de las muestras indican que los loros nacieron en libertad, pero se alimentaron de proteína marina antes de morir, lo que sugiere un largo periodo de cautividad en la costa, explican los investigadores.
Los autores han combinado los resultados genéticos y químicos obtenidos con la modelización del paisaje, lo que les ha permitido identificar los posibles corredores y las rutas fluviales por las que se transportaban las aves, evidenciando la existencia de una "sofisticada red de intercambio terrestre y fluvial".
"Es probable que el transporte durara semanas o incluso meses, ya que los viajeros tenían que atravesar escarpados pasos de montaña y mesetas empinadas", señala uno de los autores, George Olah, investigador de la Universidad de Camberra (Australia).
Los autores han identificado una ruta norte (que conecta Ichma con las sociedades de la costa norte) y una ruta central más directa (que se extiende hacia el este a través de los Andes).
"Este descubrimiento desafía las hipótesis arraigadas de que las sociedades antiguas de Suramérica, previas a los Incas, estaban aisladas o fragmentadas", apunta Olah en un comunicado.
"Nuestras pruebas revelan un intercambio organizado, conocimientos ecológicos y una planificación logística que conectaban entornos muy diferentes mucho antes de que las carreteras imperiales formalizaran estas conexiones", añade el investigador.
La investigación constituye, según reivindican los autores, uno de los primeros estudios exitosos de ADN antiguo de plumas arqueológicas, lo que abre nuevas vías para rastrear cómo se movían los materiales orgánicos a través de las antiguas redes comerciales en todo el mundo.
El estudio también arroja nueva luz sobre la importancia cultural que han tenido los loros en las sociedades andinas, una fascinación que continúa hoy en día y que contribuye a los retos de conservación que siguen enfrentando estas especies emblemáticas.
Los investigadores también hallaron pruebas de la presencia de algunas aves locales en el yacimiento, incluida una sola pluma blanca de una gaviota de Sabine (Xema sabini), un ave marina de la costa peruana.
En el trabajo también han participado científicos de Perú, Estados Unidos y Reino Unido.
