El enigma de la domesticación canina: un viaje de 15.800 años

Perro de la raza Saluki.
Perro de la raza Saluki.Shutterstock

Nuevas investigaciones revelan que los perros coexistieron con humanos desde hace al menos 15.800 años, desafiando la creencia de su domesticación independiente. Estos hallazgos marcan un avance en nuestra comprensión de la historia y evolución de esta relación.

Cómo y cuándo humanos y perros entrelazaron sus caminos sigue siendo un misterio, aunque gracias a la paleogenética ahora se sabe que el más antiguo se remonta a hace unos 15.800 años y que estaban ampliamente distribuidos por Europa hace 14.200 años, cuando aún no existía la agricultura.

Ambos estudios ofrecen nuevos conocimientos sobre cómo las antiguas poblaciones humanas migraron, interactuaron y compartieron sus vidas con los primeros perros.

La fecha exacta del origen de los perros se desconoce, aunque se considera que se separaron de los lobos en torno a la última Edad de Hielo.

“Hace 15.000 años ya existían perros con ascendencias muy diferentes en toda Eurasia”

Uno de los estudios, liderado por la Universidad Ludwig Maximilian (LMU, Alemania) examinó genomas hallados en Pınarbaşı (Turquía), de hace unos 15.800 años, y en la cueva de Gough (Reino Unido), de hace unos 14.300 años, lo que retrasa la evidencia directa más antigua de la existencia de perros en más de 5.000 años.

Perro de raza Saluki.
Perro de raza Saluki.

Los datos de ADN revelaron que esos ejemplares estaban más estrechamente emparentados con los antepasados de las razas actuales de Europa y Oriente Medio, como los boxers y los salukis, que con razas árticas como los huskies siberianos.

Perro de raza bóxer.
Perro de raza bóxer.

Esto indica que los principales linajes genéticos caninos actuales debieron de haberse establecido ya en el Paleolítico Superior, indica el estudio.

Las nuevas pruebas sugieren que los lobos europeos no contribuyeron de forma detectable a la evolución del perro, y que los primeros canes europeos no fueron domesticados de forma independiente de los asiáticos, ya que ambos comparten el mismo perfil genético.

“Hace 15.000 años ya existían perros con ascendencias muy diferentes en toda Eurasia, desde Somerset hasta Siberia. Esto plantea la posibilidad de que la domesticación se produjera durante la última Edad de Hielo, más de 10.000 años antes de la aparición de cualquier otra planta o animal doméstico”, según Lachie Scarsbrook de la LMU.

El análisis isotópico reveló que los habitantes de Pınarbaşı probablemente alimentaban a los perros con pescado, lo que, junto con las pruebas de que fueron enterrados intencionadamente, sugiere una estrecha interacción entre las personas y sus perros.

El segundo de los estudios, encabezado por The Francis Crick Institute (Reino Unido) analizó el genoma de 216 restos de perros y lobos encontrados en Europa y sus alrededores.

El resultado fue que el espécimen más antiguo era un perro procedente del yacimiento de Kesslerloch (Suiza), cuya datación por radiocarbono lo sitúa hace 14.200 años.

Este animal compartía ascendencia con los de otras regiones, con lo que la diversificación genética de los perros domesticados habría comenzado hace más de 14.200 años y que los del Paleolítico en Europa no procedían de un proceso de domesticación independiente.

Único animal domesticado anterior a la agricultura

Los canes que convivían con los cazadores-recolectores europeos no fueron sustituidos con la llegada de las sociedades agrícolas, en el Neolítico, sino que contribuyeron de manera sustancial a la aparición de los perros europeos posteriores y, en última instancia, de los modernos.

Los análisis genéticos de los perros europeos actuales muestran que siguen siendo en gran medida similares a los neolíticos, lo que implica que la mayoría de las razas caninas europeas comunes podrían remontar aproximadamente la mitad de su ascendencia a los que vivían en Europa antes de la agricultura.

Los perros fueron el único animal domesticado anterior a la agricultura, “por lo que su evolución puede ayudarnos a comprender cómo un gran cambio en el estilo de vida moldeó nuestra propia historia”, en palabras de Pontus Skoglund del Instituto Crick.

El autor consideró “fascinante” que los perros que vivieron antes de la era de la agricultura contribuyeran de manera sustancial a la genética de la ganadería y de los perros europeos actuales.