El documento, basado en estudios científicos, ofrece por primera vez pautas prácticas a las familias ante el creciente peso de los dispositivos digitales en la primera infancia.
El primer ministro, el laborista Keir Starmer, afirmó que "criar a los hijos en un mundo digital puede resultar abrumador". "Las pantallas están en todas partes y los consejos a menudo son contradictorios", reconoció en un comunicado.
Subrayó que su Gobierno "no dejará a los padres enfrentarse a esta batalla solos" y que la nueva guía ofrece recomendaciones "claras y de sentido común" para fomentar hábitos saludables desde las primeras etapas.
El Ejecutivo insta a evitar contenidos de ritmo rápido o estimulantes, no dejar a los menores solos frente a los dispositivos y fomentar pausas en la rutina digital.
Propone además lo que denomina 'intercambio de pantallas': plantear al niño sustituir el tiempo frente a dispositivos por la lectura de cuentos o juegos sencillos en familia, especialmente durante las comidas y antes de dormir.
La guía se sustenta en un informe de un panel de expertos liderado por la Comisionada de la Infancia, Rachel de Souza, que concluyó que los periodos prolongados frente a pantallas en solitario pueden afectar el sueño, la actividad física, el juego creativo y la interacción con los padres.
En cambio, el uso compartido con adultos, con conversación y preguntas, se vincula a un mejor desarrollo cognitivo.
Según datos oficiales, cerca del 98 % de los niños en el Reino Unido utiliza pantallas a diario a los dos años de edad, y al menos un 24 % de los padres de pequeños de 3 a 5 años encuentra difícil controlar el tiempo que sus hijos pasan frente a ellas.
El texto también señala la importancia del ejemplo de los adultos, al advertir que los niños tienden a imitar sus hábitos digitales, y recomienda reducir el uso de dispositivos en su presencia para favorecer la interacción directa y el desarrollo de habilidades sociales y lingüísticas.
