El ya célebre ejemplar de Dinant ha atacado en calles y plazas de distintos barrios de la ciudad, en el patio de una escuela y en bosques cercanos, al punto que el Servicio Público de Valonia emitió una serie de recomendaciones a los lugareños, como protegerse los ojos y la cabeza y avisar a un médico en caso de "herida importante".
"La ciudad de Dinant llama a la población a permanecer prudente y atenta en las zonas afectadas y agradece a la población su vigilancia y colaboración", indicaron en Facebook las autoridades locales, que colaboran con el Departamento de Naturaleza y Bosques y con un anillador acreditado del Instituto de Ciencias Naturales.
El animal lleva desde el 23 de febrero lanzándose contra los viandantes en esa turística localidad de la Valonia belga, y la alcaldía de Dinant ha expedido esta semana una autorización especial para capturarla.
Se trata del segundo intento para neutralizar a la busarda, una especie protegida cuya captura ya fue aprobada inicialmente a mediados de marzo con el objetivo de "garantizar la seguridad pública", pero que logró escapar gracias a que alguien cortó las vallas y candados que la mantenían recluida.
Los expertos del Centro de Rehabilitación de Especies Silvestres (Creves) sospechan que la agresividad con la que el ave defiende su territorio no responde únicamente a que el animal esté ahora en su período de nidificación, pues este transcurre entre abril y mayo y la busarda de Dinant empezó a atacar a finales de febrero.
Creen que el comportamiento del animal probablemente responde a que "fue alimentado de manera repetida por ciudadanos, hasta el punto de ser identificado y bautizado como 'Coco'", lo que podría haber causado que perdiera el miedo ante la presencia de seres humanos.
Tras fugarse y recuperar la libertad, volvieron los ataques de la busarda e incluso uno de ellos fue grabado por un viandante, contra el que se lanzó a la cabeza a gran velocidad.
"Identifica a los humanos que entran en su territorio como competidores. Puede ahuyentarlos de manera bastante violenta para expulsarlos", resume el biólogo y coordinador de Creaves de Namur, Romain De Jaegere.
