Un “centro de ovnis” atendido por cinco voluntarios
En Alemania, quienes creen haber visto un OVNI tienen un destinatario concreto: CENAP, la Red Central de Investigación de Fenómenos Celestes Extraordinarios. La organización —integrada por cinco voluntarios— está dirigida por Hansjürgen Köhler, un investigador aficionado de alrededor de 60 años que lleva medio siglo dedicado a revisar avisos del público.
Köhler, según relata Deutsche Welle (DW), quiso ser astrónomo, pero su padre lo disuadió y le recomendó dedicarse a “algo decente”. La ufología quedó entonces como una vocación paralela: una rutina sostenida por disciplina, curiosidad y un método que busca, ante todo, explicaciones verificables.
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13.621 notificaciones y solo 89 casos abiertos
Las cifras describen tanto el volumen como el enfoque de trabajo: desde la fundación de CENAP, han recibido 13.621 notificaciones. La mayoría se han esclarecido; solo 89 permanecen abiertas, de acuerdo con Köhler. En los últimos cinco años, añade, el número de reportes ha ido en aumento.

Ese crecimiento no implica, necesariamente, un incremento de fenómenos inexplicables. En la práctica, muchos avisos terminan atribuidos a causas bien documentadas: cohetes, satélites, planetas especialmente brillantes, estrellas, bólidos y meteoritos.
Un ejemplo reciente que cita DW: una “luz brillante” observada a inicios de marzo de 2026 en el oeste del país, que correspondía a un meteorito, no a una nave desconocida.
El peso de la tecnología espacial (y el efecto Starlink)
Köhler estima que alrededor del 40% de las notificaciones que recibe CENAP se relacionan con tecnología espacial. En ese catálogo han ido ganando protagonismo los satélites de Starlink, cuyo brillo puede resultar “extremo” y llegar a confundirse incluso desde cabinas de aviación.

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A esa lista se suman otros elementos contemporáneos que distorsionan el paisaje nocturno: drones capaces de maniobras “extravagantes”, y fuentes terrestres de confusión como globos —en especial los de plástico, por su capacidad de reflejar la luz solar—, además de espectáculos láser y efectos lumínicos usados en eventos masivos.
Una línea 24 horas: WhatsApp, correo y respuestas en un día
CENAP opera una línea de atención las 24 horas. Los ciudadanos reportan observaciones por WhatsApp, correo electrónico o mediante un formulario web. Köhler sostiene que investiga cada aviso y procura responder en un plazo de 24 horas.
Cuando entra un reporte, el protocolo se parece más al de una investigación técnica que al de una conversación sobre misterio: solicita fecha, hora, lugar, dirección, duración del fenómeno, número de testigos y, cuando existe, material de respaldo como fotos o videos.
El horario de los “ovnis”: de 22:00 a medianoche
La carga de trabajo se concentra, a menudo, entre las 22:00 y las 24:00, explica Köhler. A esa hora, dice, muchas personas están en el balcón mirando el cielo. Y, con frecuencia, lo hacen por un motivo cotidiano: están fumando.

En noches con fenómenos llamativos —por ejemplo, el paso de un meteoro o la reentrada de un cohete— CENAP puede recibir entre 60 y 80 notificaciones. Köhler lo describe como un patrón reconocible: cuando ocurre algo visible a gran escala, “puedes apagar la televisión” porque la avalancha de avisos es predecible.
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Sus casos “favoritos”, en términos de potencial para aclaración rápida, llegan de madrugada: entre las 3:00 y las 4:00. Son avisos que lo levantan de la cama porque suelen corresponder a meteoritos espectaculares interpretados como OVNIS.
El tiempo, subraya, importa: cuanto antes llega el aviso, más fácil es contrastar lo que el testigo ve con información disponible “directamente en la computadora”.
Escepticismo, percepción y pareidolia: por qué “vemos” lo que creemos ver
Aunque dirige una entidad asociada al imaginario extraterrestre, Köhler se define como escéptico: dice no “creer en los ovnis” y se compara con un criminólogo especializado en el cielo, más que con un entusiasta de “hombrecitos verdes”.
Parte del problema, sostiene, es el bajo conocimiento astronómico general. Pero no todo se explica por ignorancia: también intervienen límites de la percepción humana.
DW recoge el concepto psicológico de pareidolia —la tendencia del cerebro a reconocer patrones, significados o rostros en estímulos ambiguos—, lo que puede convertir nubes, reflejos o estructuras de luz en algo interpretado como una nave.
Un trabajo de detective con datos de agencias y, a veces, del ejército
Para cerrar casos, Köhler recurre a herramientas y fuentes diversas: programas de astronomía, información de agencias espaciales, datos de tráfico aéreo y, en situaciones específicas, incluso consultas al ejército. La lógica es reconstruir el contexto del cielo en el momento exacto del reporte y descartar hipótesis paso a paso.
La propia Agencia Espacial Europea (ESA), según DW, le ha remitido episodios para revisión. En un caso de hace tres años, un equipo que estudiaba auroras boreales en Noruega creyó observar algo extraño. Köhler identificó el origen: se trataba del encendido de un cohete; el combustible cristalizado por el frío habría generado un “espectáculo mágico” en el cielo.
Otro expediente —de hace aproximadamente medio año— se originó fuera de Alemania: una mujer documentó con bocetos meticulosos un supuesto avistamiento de extraterrestres en una playa de Portugal, donde decía ver figuras que reaparecían y “desaparecían” en el mar junto a una hoguera.
La verificación llevó a una explicación prosaica: en esa playa había una escuela de buceo. Lo que algunos habrían catalogado como “encuentro”, él lo clasificó como una inmersión.
¿Extraterrestres en la Tierra? Una posibilidad lejana, por ahora sin evidencia
Ante la pregunta de si algún día llegará un OVNI al planeta, Köhler responde con cautela: “Hasta la fecha no han aparecido”.
A la vez, expresa una convicción filosófica: no cree que la humanidad sea la única forma de vida en la galaxia —sería “un desperdicio de espacio”—, aunque también sugiere que, si una inteligencia externa aterrizara y observara lo que ocurre en la Tierra, probablemente se iría rápido, en sus palabras.
Fuente: Deutsche Welle
