Los restos fueron encontrados en la formación Khok Kruat (Tailandia) donde a comienzos de siglo habían sido hallados los primeros restos pertenecientes al menos a cuatro dinosaurios individuales.
El uso de tomografía computarizada permitió a los científicos reconstruir el espacio interno del cerebro, para analizar los nervios craneales y el sistema del oído interno.
Las piezas analizadas revelaron aspectos desconocidos de su anatomía craneal como suturas en forma de cuña y hoyos profundos que son características distintivas de la especie.
Además se encontraron rasgos con implicaciones funcionales, como la presencia de un sistema termorregulador especializado y adaptaciones como una cresta nucal alta, que le permitía sostener ligeramente elevada una cabeza de gran tamaño y le diferenciaba de otros parientes cercanos.
En conjunto, estos restos fósiles completan el conocimiento sobre la anatomía craneal y los sistemas de regulación térmica de los grandes terópodos asiáticos.
Hasta ahora, se conocían diversos huesos, entre ellos, un maxilar, varias vértebras, una falange ungular de la mano, un fragmento de la tibia y una falange del pie, según el primer estudio publicado en 2019 por el mismo equipo en Plos One, en el que establecían que se trataba un nuevo género y una nueva especie de dinosaurio.
