Diseñan con restos de la poda de la vid un biomaterial para pequeños implantes de huesos

Imagen sin descripción

Cádiz (España), 28 jul (EFE).- Un equipo de investigadores de la Universidad de Cádiz, España, desarrolló un biocompuesto a partir de restos de la poda de viñedos compatible con el organismo que se puede aplicar como materia prima de componentes biomédicos reabsorbibles o de medicina regenerativa, como grapas, suturas o tornillos o refuerzo de pequeños implantes óseos.

La novedad de este nuevo material, denominado PLACEL10, es su composición mixta a partir de un 10 % de celulosa extraída de estos residuos vegetales y un 90 % de PLA, un plástico biodegradable de origen renovable empleado habitualmente en aplicaciones como envases, biomodelos fabricados mediante impresión 3D, suturas o piezas diseñadas para el entrenamiento o planificación quirúrgica.

“La utilización de fibra vegetal procedente de la uva aumenta su rigidez, aspecto esencial para futuros desarrollos de dispositivos biomédicos reabsorbibles y sistemas de soporte temporal para la regeneración de tejidos”, explica el investigador de la Universidad de Cádiz (sur de España), Miguel Suffo, responsable del estudio.

“PLACEL10 es opción prometedora para avanzar en el diseño de futuros biomateriales reabsorbibles, aunque requiere estudios adicionales de degradación, caracterización y validación preclínica antes de plantear aplicaciones clínicas”, puntualiza Suffo.

El equipo de investigadores recolectó los restos de poda de los viñedos de esta uva en una bodega ubicada en Jerez de la Frontera (Cádiz), los aisló con tratamientos ácidos y alcalinos secuenciales para eliminar la presencia de compuestos no celulósicos, incorporó la celulosa obtenida al PLA para fabricar el biocompuesto PLACEL10.

“Durante el estudio también se evaluaron otros residuos vegetales, como el puerro de Sanlúcar, pero la poda de vid ofrecía ventajas relevantes por su disponibilidad, menor humedad inicial y facilidad de procesado, lo que permitió avanzar hacia el escalado del proceso”, detalla Suffo.

“Estos datos indican que el material no mostró citotoxicidad en las condiciones evaluadas y refuerzan su interés como base para futuros desarrollos relacionados con biomateriales reabsorbibles y medicina regenerativa”, indica el investigador.